
Gracias al uso de rayos X y tecnología no invasiva, el Servicio Nacional de Aduanas logró interceptar mercancía falsificada, productos no declarados y un cargamento masivo de bebidas, todo avaluado en más de 80 mil dólares. Los operativos ponen de relieve el fortalecimiento de la vigilancia en las rutas estratégicas que conectan al norte con el resto del país.
Las rutas del norte chileno volvieron a ser escenario de una demostración de fuerza y precisión tecnológica por parte del Servicio Nacional de Aduanas. En una serie de operativos coordinados en las avanzadas de El Loa y Quillagua, los equipos fiscalizadores lograron desarticular múltiples intentos de contrabando que pretendían burlar los controles fronterizos y regionales utilizando sofisticadas técnicas de ocultamiento.
El balance total de las incautaciones supera los US$ 82.000 (más de 75 millones de pesos chilenos), reafirmando la eficacia de la inversión en tecnología de inspección no invasiva como una herramienta letal contra el crimen organizado y la evasión tributaria.
El «Ojo Clínico» de los Rayos X en El Loa
El primer gran hallazgo ocurrió en la avanzada de El Loa, donde el escaneo de un camión que transportaba aparentemente 200 fardos de ropa encendió las alarmas de los operadores del camión escáner. Tras una revisión física, se descubrió que entre los fardos se ocultaban 972 pares de zapatillas deportivas nuevas que imitaban el modelo «Nike Jordan», junto a 822 cajas de empaque falsificadas. Solo este cargamento fue avaluado en US$ 52.000, siendo incautado de inmediato por infracción a la Ley de Propiedad Industrial y Propiedad Intelectual.
En la misma avanzada, un segundo procedimiento detectó carga no declarada en un camión que viajaba desde Alto Hospicio hacia Santiago. En este caso, la tecnología permitió identificar una gran variedad de productos sin identificación comercial, incluyendo ropa interior, polerones, alfombras y ropa infantil, con un valor aduanero de US$ 2.501.
El engaño de las bebidas en Quillagua
Por otro lado, en la avanzada de Quillagua, el ingenio de los contrabandistas se topó con la rigurosidad aduanera. Un transportista declaró el traslado de 1.550 displays de bebidas supuestamente de origen peruano. No obstante, el análisis de las imágenes de rayos X reveló la inconsistencia: en realidad se trataba de 9.300 botellas de tres litros de marcas chilenas, fabricadas en Arica, que no habían sido declaradas para eludir los controles respectivos. Este decomiso fue valorado en US$ 27.000.
Finalmente, el control tecnológico también permitió detectar 24 aros de aluminio para vehículos que se encontraban ocultos en un camión proveniente de la Zona Franca (Zofri) con destino a la Región Metropolitana, mercancía avaluada en US$ 1.416.
Protección de la economía y seguridad nacional
Estos procedimientos no solo representan una cifra económica, sino que reflejan el rol crucial de Aduanas en la protección de las fronteras y el combate al crimen organizado. Al impedir el ingreso de mercancías ilícitas, el servicio resguarda la economía formal, protege a los consumidores de productos falsificados y asegura que la normativa vigente se cumpla en puntos críticos del territorio nacional.
«El uso de tecnología avanzada permite detectar nuevas modalidades de ocultamiento y contrabando que antes eran imperceptibles», señalaron fuentes del Servicio, destacando que los controles en las rutas estratégicas del norte se mantendrán de forma permanente y con un alto componente tecnológico.




