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A 64 AÑOS DEL HITO: PRENSA ARGENTINA REVIVE LA HERIDA DE 1962 Y ACUSA QUE CHILE LES «ROBÓ» LA ORGANIZACIÓN DEL MUNDIAL

El prestigioso medio trasandino Olé encendió la polémica al calificar la cita de 1962 como «la copa más violenta de la historia» y cuestionar la victoria de la candidatura de Carlos Dittborn. A pesar de las décadas transcurridas, en Argentina aún resienten la derrota diplomática de 32 votos contra 10, que dio origen a la mítica frase: «Porque nada tenemos, lo haremos todo».

La rivalidad futbolística entre Chile y Argentina no solo se vive en la cancha, sino también en los libros de historia. A casi seis décadas y media de la Copa del Mundo de 1962, el debate sobre su origen y desarrollo ha vuelto a la primera plana en Argentina. El diario deportivo Olé, a través del cronista Felipe Garavaglia, publicó una extensa revisión histórica donde asegura que el país trasandino le «robó» la organización del magno evento a una Argentina que se sentía ganadora antes de tiempo.

El exceso de confianza de la AFA en Lisboa

El origen de este resentimiento histórico se remonta al Congreso de la FIFA celebrado en Lisboa en 1956. En aquel entonces, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) llegaba con una seguridad absoluta. El presidente de la entidad, Raúl Colombo, presentó una exposición que hoy es recordada como un exceso de soberbia: “Podemos hacer el Mundial mañana mismo. Lo tenemos todo”, argumentó, basándose en la infraestructura de estadios, el clima deportivo y una aparente estabilidad política que Chile, golpeado por la geografía, no poseía.

Fue precisamente esa «pachotada» la que encendió la chispa en la dirigencia nacional. Carlos Dittborn, líder de la candidatura chilena, respondió con una frase que se transformó en un pilar de la identidad nacional: “Porque nada tenemos, lo haremos todo”. Dittborn inició un recorrido exhaustivo por diversos países para amarrar apoyos, logrando una victoria aplastante en las urnas: 32 votos para Chile frente a solo 10 para Argentina.

«La Copa más violenta de la historia»

La crítica argentina no se detiene en la asignación de la sede. El relato de Olé califica a Chile 1962 como un torneo marcado por la agresividad física en el campo de juego. “Al tercer día de la competencia, ya había 34 lesionados, entre ellos Pelé”, destaca la crónica, subrayando que el espectáculo deportivo se vio empañado por la dureza de los encuentros.

El punto cúlmine de esta narrativa es la mención a la “Batalla de Santiago”, el icónico y violento enfrentamiento entre Chile e Italia que dio la vuelta al mundo por sus golpes de puño y la intervención policial. Para la prensa argentina, este ambiente fue el reflejo de un Mundial que nunca debió salir de sus fronteras.

Un golpe a la imagen de Colombo

La derrota ante Chile fue descrita por el medio trasandino como un “golpazo de realidad” para Raúl Colombo. El dirigente buscaba en la organización del Mundial una forma de limpiar su imagen tras el fracaso deportivo conocido como el «Desastre de Suecia» en 1958. Sin embargo, la astucia dirigencial de Dittborn y el compromiso del Estado chileno terminaron por dejar a Argentina esperando otros 16 años para organizar su propio certamen en 1978.

Hoy, la historia se lee de forma distinta a cada lado de la cordillera: mientras en Chile se celebra como el mayor triunfo de la gestión y la resiliencia nacional (especialmente tras el terremoto de 1960), en Argentina se sigue narrando como la oportunidad perdida que les fue arrebatada en los pasillos de la FIFA.

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