EE.UU. LANZA DURA ADVERTENCIA A PERÚ Y AMENAZA CON REPRESALIAS SI POSTERGA COMPRA DE AVIONES DE COMBATE F-16

El embajador de la Administración Trump, Bernie Navarro, acusó al Gobierno peruano de «negociar de mala fe» tras la decisión del presidente interino, José María Balcázar, de postergar la adquisición de aeronaves por 3.500 millones de dólares. Washington advierte el uso de «todas las herramientas disponibles» para proteger sus intereses, mientras Lima argumenta que un gobierno de transición no debe comprometer un endeudamiento histórico.
La relación bilateral entre Perú y Estados Unidos ha entrado en una fase de alta turbulencia. Este viernes, el embajador estadounidense en Lima, Bernie Navarro, emitió una advertencia sin precedentes al Gobierno peruano, señalando que Washington no tolerará maniobras que afecten sus intereses comerciales y estratégicos en la región, en el marco de la millonaria licitación para renovar la flota de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
La controversia estalló luego de que el presidente de transición, José María Balcázar, anunciara que la decisión de compra —presupuestada en 3.500 millones de dólares por 24 unidades— quedará en manos del próximo mandatario que asuma funciones el 28 de julio, tras los comicios generales que se encuentran actualmente en marcha.
La amenaza de la Administración Trump
A través de un mensaje directo en la red social X, el embajador Navarro elevó el tono de la diplomacia, vinculando directamente la postura de la Administración de Donald Trump con el proceso de compra. “Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país”, manifestó el diplomático.
Esta reacción surge luego de meses de gestiones donde la oferta estadounidense, centrada en los F-16 Block 70 de Lockheed Martin, parecía llevar la delantera frente a sus competidores: el Gripen sueco (Saab) y el Rafale francés (Dassault). Sin embargo, las contradicciones internas en el Ejecutivo peruano sobre si la compra ya estaba decidida o no, colmaron la paciencia de la Casa Blanca.
El freno de Balcázar: «Un endeudamiento enorme»
Por su parte, el mandatario peruano defendió su postura de postergar la firma del contrato. Balcázar argumentó que, dada la naturaleza transitoria de su gestión, no es ético ni democrático comprometer las arcas fiscales de las futuras generaciones. “Implica un endeudamiento muy enorme para el país. Dado que mi gobierno es transitorio, pienso que lo dejaríamos para el nuevo gobierno”, señaló el presidente interino en una entrevista radial.
Balcázar aclaró que, aunque existe una “proposición de compra a Estados Unidos”, el Estado peruano “no ha sellado ningún contrato ni ha entregado dinero”. Para el mandatario, lo más «atinado» es que las fuerzas políticas que pasen a la segunda vuelta electoral sean consultadas antes de tomar una decisión de esta magnitud, asegurando que la compra debe ser ratificada por un gobierno con «voluntad de la ciudadanía de manera democrática y fuerte».
El fin de la era Mirage y MIG-29
El trasfondo de esta millonaria adquisición es la urgencia de la Fuerza Aérea del Perú por renovar su capacidad defensiva. Actualmente, Perú busca reemplazar los Mirage 2000 franceses (adquiridos a inicios de los 80) y los MIG-29 rusos (comprados a fines de los 90), muchos de los cuales ya cumplieron su ciclo de vida operativa.
La elección del F-16 Block 70 se perfilaba como el regreso de Perú a la tecnología estadounidense, pero la amenaza de «represalias» por parte de Navarro podría generar un efecto adverso en la opinión pública peruana y en los candidatos presidenciales, quienes ahora deberán lidiar con una crisis diplomática abierta antes de siquiera llegar a Palacio de Gobierno.




