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CONTRALORÍA DETECTA DEFICIENCIAS EN CONAF RESPECTO AL CUIDADO DEL PARQUE NACIONAL LAUCA Y EL LAGO CHUNGARÁ

Una auditoría del ente regulador encendió las alarmas al revelar que el plan de conservación no se actualiza hace 17 años. El informe desnuda la falta de protocolos ante derrames de petróleo en los bofedales y la acumulación de basura en plena ruta internacional.

El Parque Nacional Lauca y el icónico lago Chungará están en una situación de vulnerabilidad que quedó completamente al descubierto. La Contraloría General de la República le metió lupa a la gestión de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y el resultado es preocupante.

El Informe Final N° 154 de 2026 dejó en evidencia una larga lista de debilidades, descuidos y fallas administrativas que ponen en riesgo directo a uno de los ecosistemas más hermosos y frágiles del norte de Chile, ubicado a 4.500 metros de altura en la Región de Arica y Parinacota.

El primer gran tirón de orejas apunta al abandono de las herramientas de planificación. Contraloría constató que el plan de manejo del Parque Nacional Lauca no se actualiza desde el lejano año 2009. CONAF ha operado desconociendo sus propios manuales vigentes desde 2017, una negligencia que, según el documento, dificulta la identificación oportuna de riesgos y amenazas que destruyen la biodiversidad altoandina. Básicamente, se está cuidando un santuario natural del siglo veintiuno con reglas de hace casi dos décadas.

El peligro latente de los camiones en la ruta 11-CH

Lo más alarmante del informe tiene que ver con la nula capacidad de reacción ante desastres. La auditoría confirmó que CONAF simplemente no tiene un plan de contingencia para enfrentar emergencias ambientales. Esto no es un peligro teórico; pasa todo el tiempo. La ruta internacional 11-CH corta el parque y es el paso obligado de camiones de alto tonelaje que protagonizan accidentes seguidos en la zona.

Los fiscalizadores recordaron dos episodios recientes y brutales que pudieron terminar en tragedias ecológicas mayores:

  • En noviembre de 2025, un camión volcó y derramó una enorme cantidad de aceite de soya que terminó directo en las aguas del lago Chungará.
  • En enero de 2026, otro accidente pesado provocó el vertimiento de unos 600 litros de petróleo sobre los bofedales, los delicados humedales que alimentan a la fauna del altiplano.

Como no hay protocolos claros, la respuesta fue lenta. Por lo mismo, el ente fiscalizador le ordenó a CONAF armar de manera urgente un manual de acción coordinada para que la contaminación no siga matando el patrimonio ambiental.

Basura acumulada a la vista de los turistas

La inspección en terreno también sacó ronchas. Los fiscalizadores recorrieron los miradores y las áreas de descanso de la ruta 11-CH y se encontraron con postales impresentables. El informe detalla la acumulación de residuos plásticos y basura en plenos sectores turísticos, agravado por el hecho de que no hay contenedores de basura disponibles para los visitantes, aunque los letreros del parque digan lo contrario. Este basural a cielo abierto arruina el paisaje y se convierte en una trampa mortal para las vicuñas, vizcachas y aves silvestres que habitan el sector.

Ante este adverso panorama, Contraloría no se quedó de brazos cruzados e instruyó a CONAF a mover las piezas rápido. Le exigió armar un plan de acción integral y urgente junto a Vialidad, el SAG y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). La idea es limpiar el parque, fiscalizar las carreteras y coordinar de una vez por todas la protección real de este tesoro nortino antes de que el daño sea irreversible.

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