NUEVO LÍDER DE IRÁN PROMETE VENGANZA «INEVITABLE» Y TRUMP AMENAZA CON MIL MISILES APUNTANDO A TEHERÁN

En su primer discurso tras el funeral de su padre, Mojtaba Jamenei advirtió que los responsables de los bombardeos de febrero «no morirán en paz en sus camas». La respuesta de Donald Trump fue inmediata: dio por terminado el cese al fuego tras acusar un plan de atentado en su contra.
La tensión internacional volvió a tocar techo este sábado tras un violento intercambio de advertencias que deja al mundo conteniendo el aliento. El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, rompió el silencio para asegurar que la venganza por la muerte de su padre es inevitable, encendiendo las alarmas en Washington.
El ayatolá aprovechó el término de las ceremonias fúnebres de Alí Jamenei —quien murió a fines de febrero en los bombardeos conjuntos de Israel y Estados Unidos— para lanzar una fuerte advertencia a las potencias occidentales, marcando su estreno oficial en el trono del poder teocrático.
Jamenei no anduvo con rodeos en su discurso difundido por la televisión pública IRIB. El líder religioso prometió vengar la «sangre pura» de su antecesor y la de todos los caídos en las dos guerras recientes que han enfrentado a la república islámica con sus archienemigos históricos. «Esta venganza es la voluntad de nuestra nación y debe cumplirse», sentenció, agregando un dato que sembró el pánico en las agencias de inteligencia: los nombres de los ejecutores materiales e intelectuales ya están en una lista negra. «Llevarán a la tumba el sueño de morir tranquilamente en sus camas», lanzó como amenaza directa hacia los altos mandos norteamericanos e israelíes.
Trump responde por redes sociales: «Mil misiles están listos»
La respuesta al otro lado del Atlántico fue inmediata y fiel al estilo de la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su plataforma Truth Social para acusar directamente a Teherán de armar un complot para quitarle la vida y amenazó con borrar del mapa a la nación persa si se atreven a mover una sola pieza. «1.000 misiles están listos para ser disparados y apuntan a la República Islámica de Irán», tecleó el mandatario, autodesignándose como el blanco principal de las células de operaciones iraníes.
Trump subió el tono del conflicto al confirmar que las fuerzas armadas estadounidenses ya tienen luz verde para actuar en cualquier momento. Las órdenes militares ya fueron dadas y el ejército está capacitado para diezmar y destruir por completo todas las regiones de Irán, detalló el mandatario, fijando un plazo operativo de un año prorrogable para la misión.
Además, el jefe de Estado norteamericano dio por sepultado el frágil alto el fuego que mantenía congeladas las hostilidades, aunque dejó una pequeña ventana abierta al confirmar que todavía acepta mantener rondas de conversaciones bajo estricta presión.
Mediadores contrarreloj y el nudo ciego del Estrecho de Ormuz
A pesar de la pirotecnia verbal de ambos mandatarios, tras bambalinas la diplomacia internacional trabaja a ciegas para evitar que la crisis escale a una guerra abierta de proporciones globales. Una delegación oficial de Qatar aterrizó de urgencia en Teherán para intentar calmar las aguas, mientras que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, llamó personalmente al presidente iraní, Masud Pezeshkian, rogándole salvar la paz que tanto costó conseguir. Sin embargo, el principal negociador de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, enfrió los ánimos mediadores al advertir que la guerra nunca terminaría con una rendición de su país.
El gran campo de batalla económico y militar sigue estando en las aguas del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo clave por donde transitaba una quinta parte del comercio mundial de petróleo antes de que estallara el conflicto. Irán mantiene bloqueada esta ruta estratégica en represalia a los ataques y actualmente solo permite un estrecho corredor costero bajo su estricta supervisión.
La tensión es máxima porque este sábado vence el ultimátum que la Casa Blanca le impuso a Teherán para que se comprometa públicamente a detener los ataques contra buques mercantes, una línea roja que, de cruzarse, podría desatar la lluvia de misiles con la que Trump ya amenazó al mundo.




