
La directiva nacional del partido blindó la decisión de sus parlamentarios de bajarse del pacto de Reconstrucción Nacional. El timonel de la colectividad, Raúl Soto, tildó la propuesta de «fiscalmente irresponsable» y confirmó que llevarán el proyecto directo al Tribunal Constitucional.
La relación entre el Partido por la Democracia (PPD) y el Ejecutivo terminó de quebrarse por completo las primeras horas de este sábado. A través de una dura declaración pública, la directiva nacional del PPD respaldó sin condiciones a sus senadores tras bajarse definitivamente del acuerdo con el Gobierno por la llamada “megarreforma”.
La bomba política dinamitó las conversaciones del proyecto de Reconstrucción Nacional y desató una lluvia de críticas contra el jefe de las finanzas públicas, Jorge Quiroz, arrastrando al oficialismo a un escenario de total incertidumbre legislativa.
El presidente nacional de la colectividad, el diputado Raúl Soto, no se guardó nada y apuntó con el dedo directo al titular de Hacienda. Soto acusó que el ministro Jorge Quiroz actuó de mala fe e intentó vulnerar la institucionalidad, asegurando que esta polémica maniobra explica perfectamente el alto rechazo y la profunda desconfianza que el secretario de Estado arrastra en la ciudadanía.
Con el tablero pateado, el líder del PPD advirtió que el partido mantendrá una postura firme en el Congreso: “No pondremos nuestros votos al servicio de una fórmula que es fiscalmente irresponsable y pone en riesgo el futuro de Chile”, sentenció.
La indicación que desató la furia de la bancada
El conflicto estalló en la Cámara Alta luego de que los senadores Ricardo Celis, Pedro Araya y Loreto Carvajal decidieran romper el entendimiento que mantenían con el Ejecutivo en materia de invariabilidad tributaria. ¿El motivo del enojo? Los parlamentarios acusaron que el Ministerio de Hacienda cambió unilateralmente las reglas del juego a última hora. La molestia se originó cuando la billetera fiscal ingresó una indicación sorpresa que buscaba rebajar del 23% al 22% el Impuesto de Primera Categoría para las grandes empresas, rompiendo el espíritu de lo conversado originalmente en las mesas técnicas.
A pesar de que el Gobierno olió el peligro e intentó apagar el incendio retirando la polémica indicación bajo la excusa de «cuidar el acuerdo», el daño de confianza ya estaba hecho y no hubo vuelta atrás.
«El Gobierno traicionó la confianza y su propio compromiso, demostrando que no es confiable a la hora de buscar acuerdos», disparó Raúl Soto, quien además emplazó a los ministros de palacio a dar explicaciones públicas a la ciudadanía por el descalabro político que provocaron en el Congreso.
Próxima estación: El Tribunal Constitucional
La estrategia del PPD de ahora en adelante no se limitará a bloquear los proyectos en las salas de votación de la Cámara y el Senado. En el mismo comunicado emitido esta mañana, la colectividad reafirmó que recurrirá formalmente al Tribunal Constitucional (TC) para impugnar la megarreforma. La ofensiva judicial irá por dos carriles paralelos, ya que el partido buscará derribar tanto los polémicos aspectos tributarios del articulado como el corazón de los cambios medioambientales que propone la ley de Reconstrucción Nacional.
La postura adoptada por la tienda opositora deja al comité político de La Moneda en una posición sumamente incómoda y con las matemáticas justas para salvar la reforma.
Con los puentes cortados con el PPD, el Gobierno tendrá que salir a cazar votos de urgencia en otros sectores de la oposición si quiere evitar un fracaso legislativo histórico en su agenda económica.




