
Sociedades religiosas y agrupaciones de músicos repletaron el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana para purificar sus vestimentas y bronces. El obispo de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, encabezó la misa y llamó a los fieles a dar testimonio de fe a través de la danza y la fraternidad en la Pampa.
El ambiente de fiesta ya se respira con fuerza en pleno corazón de la Pampa del Tamarugal. Cientos de bailarines, músicos y peregrinos repletaron el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana para participar en la tradicional Eucaristía de bendición de trajes e instrumentos.
Este rito, cargado de una profunda emotividad, representa el verdadero puntapié inicial para las agrupaciones, las cuales presentan formalmente sus coloridos ropajes y sus bronces antes de salir a las calles a cumplir con sus mandas.
La ceremonia litúrgica contó con la conducción del obispo de Iquique, el hermano Isauro Covili Linfati. Durante su homilía, el pastor de la diócesis dejó de lado los discursos acartonados y armó un llamado directo a la comunidad: invitó a todos los presentes a vivir esta multitudinaria peregrinación con profunda alegría, esperanza y fidelidad al Evangelio.
El obispo recalcó que la danza, el servicio y la fraternidad en el pueblo no son mero espectáculo, sino un testimonio vivo del amor a Cristo a través del folclore nortino.
El momento más esperado por las cofradías
Hacia el término de la misa llegó el momento donde la piel se eriza. Los caporales, músicos y portadores alzaron con orgullo sus mudas de ropa, sus máscaras de diablos, sus sombreros y sus relucientes trompetas y tambores. Al finalizar la Eucaristía, el obispo realizó la bendición comunitaria de los trajes, instrumentos y ornamentos religiosos, rociando el agua bendita que purifica el esfuerzo de todo un año de ensayos y ahorros familiares.
Las familias de los bailarines jugaron un rol fundamental en la explanada, sosteniendo los estandartes y acompañando un rito que traspasa generaciones en el norte. El encuentro cerró con una emotiva y silenciosa oración colectiva dirigida a Nuestra Señora del Carmen, confiando a su maternal protección los miles de peregrinos que llegarán en masa durante los próximos días a repletar las polvorientas calles del poblado.
La Pampa se prepara para una marea de fe
Con este hito litúrgico resuelto, las distintas sociedades religiosas se declaran listas y dispuestas para iniciar sus turnos oficiales de baile frente a la imagen de la Virgen.
Las autoridades locales y los equipos de seguridad ya se encuentran desplegados en la zona, considerando que para este año se proyecta el arribo de más de 250 mil personas atraídas por la magia de la fiesta religiosa más grande del país.
Los bombos, las cajas y las tubas ya comenzaron a sonar en los campamentos y hostales del pueblo. Los bailes —desde las tradicionales diabladas y gitanos hasta los antiguos chunchos— ya calientan motores para cumplirle, un año más, a la Reina del Tamarugal.




