
Un implacable doblete de Jude Bellingham destrabó un partido durísimo en Miami que terminó 3-2 a favor de los Tres Leones en el tiempo extra. El VAR fue protagonista al anularle un gol clave a los nórdicos por una falta de Erling Haaland, quien terminó el encuentro extenuado y viendo la eliminación de su equipo desde la banca.
En un duelo de dientes apretados que tuvo de todo —polémicas de VAR, goles anulados y una intensidad física tremenda—, Inglaterra logró sellar su pasaporte a las semifinales del Mundial tras derrotar por 3-2 a una combativa Noruega.
El encuentro se estiró de forma dramática hasta la prórroga, instancia donde el temple de los británicos pesó más en la balanza para dejar en el camino al aguerrido cuadro nórdico.
La historia no empezó nada fácil para el equipo de Thomas Tuchel. Cuando los ingleses intentaban acomodarse en la cancha, Andreas Schjelderup sacó un zurdazo espectacular que dejó sin opciones a Jordan Pickford para abrir la cuenta. El gol desató la furia del banco inglés, que reclamó con todo una falta previa sobre Harry Kane en el arranque de la jugada. Sin embargo, ni el juez central ni el VAR consideraron que la acción diera para anular el tanto, obligando a los Tres Leones a remar desde atrás desde muy temprano.
El factor Bellingham y la polémica con Haaland
Cuando parecía que los dirigidos por Ståle Solbakken se marchaban al descanso con la ventaja mínima, apareció la jerarquía de las grandes citas. En el tiempo de adición de la primera mitad, Jude Bellingham frotó la lámpara al minuto 45+1′ para estampar el empate definitivo con el que se fueron a vestuarios, un golpe psicológico calcado en un momento clave.
La segunda mitad arrancó con el corazón en la mano. Al minuto 54, un cabezazo de Torbjørn Heggem desató la locura de la marea roja noruega, pero el festejo duró apenas lo que tardó la cabina tecnológica en revisar la jugada. El VAR anuló correctamente el gol nórdico tras detectar un empujón evidente de Erling Haaland sobre Elliot Anderson, salvando a los británicos de quedar abajo otra vez. De ahí en adelante, Noruega insistió con más ganas que fútbol, obligando a Tuchel a mover la pizarra con cambios estratégicos para aguantar los noventa minutos y forzar el tiempo extra.
Sangre fría en Miami para meterse en la ronda de los cuatro mejores
En el alargue, el desgaste físico pasó la cuenta y las piernas empezaron a pesar el doble. Con los espacios abiertos, una jugada sucia terminó por inclinar definitivamente la cancha. Un remate potente del recién ingresado Morgan Rogers provocó una respuesta a medias del portero noruego, dejando la pelota picando en el área chica. Bellingham, con el olfato encendido, cazó el rebote para anotar el gol del triunfo definitivo y desatar la fiesta en las tribunas.
Ya sin un exhausto Erling Haaland en el terreno de juego, los vikingos intentaron la heroica tirando pelotazos desesperados al área, pero la zaga inglesa resistió a pie firme hasta el pitazo final.
Con este resultado, Inglaterra espera rival para la semifinal del próximo miércoles 15 de julio en Atlanta, donde se medirá contra el ganador de la llave entre Argentina y Suiza.
Al otro lado del cuadro, el choque de gigantes ya está sellado: Francia y España se verán las caras el martes en Dallas para definir al primer finalista de la cita planetaria.




