COLETAZOS DEL PARO EN BOLIVIA: CAMBIO DE JORNADA EN ADUANA DE COLCHANE DESATA OLA DE SOBRECOSTOS PARA IMPORTADORES ALTIPLÁNICOS

La Cámara de Despachantes de La Paz acusa que la regularización horaria impuesta por Chile frena la cadena de suministros y dispara las multas por sobreestadía de contenedores. Advierten que el impacto final se trasladará directo a los precios de los consumidores bolivianos.
El paso fronterizo de Colchane vuelve a estar en el centro de la polémica, pero esta vez el reclamo cruza la cordillera. Desde la Cámara Regional de Despachantes de Aduana de La Paz levantaron la voz para manifestar su profunda preocupación por el cambio en los horarios de atención impuesto en la aduana de Colchane, en el lado chileno. Wilson Candia, el portavoz de la entidad gremial, no ocultó su frustración al explicar que esta modificación administrativa le pega un frenazo violento tanto a las importaciones como a las exportaciones que mueven las economías de ambos países.
Los operadores bolivianos ya recibieron las notificaciones sobre supuestas mejoras en la infraestructura del complejo fronterizo, pero advierten que los tiempos no cuadran con las urgencias del transporte de carga. Los dirigentes entienden que la drástica decisión de Chile de regularizar y recortar los bloques de atención responde a un factor interno boliviano: los 50 días de paro y bloqueos que paralizaron las rutas en Bolivia, lo que desarticuló por completo la cadena de suministros y distribución regional, empujando a los servicios aduaneros chilenos a ajustar sus turnos.
Una bola de nieve de sobrecostos que golpea al transporte terrestre
La queja de los despachantes paceños va al hueso del negocio logístico. El cambio horario frena los camiones en la ruta y desata una reacción en cadena donde cada hora perdida se traduce en multas y pérdidas. Candia detalló que la menor disponibilidad de atención aduanera dispara de inmediato los sobrecostos por la sobreestadía de contenedores, rompiendo además la planificación de los despachos que las empresas bolivianas ya tenían comprometidos con el Puerto de Iquique.
El escenario para el transporte terrestre se vuelve insostenible si se suma la profunda crisis de abastecimiento de combustible que sufre el país vecino. La falta crónica de diésel se acopla ahora a las esperas forzadas en la frontera de Tarapacá, asfixiando los márgenes de las empresas de camiones que no logran cumplir con las ventanas de entrega asignadas en las terminales marítimas. Las planificaciones de las grandes navieras no esperan, y los contratos de exportación empiezan a tambalear por culpa de este cuello de botella.
El impacto final terminará pagándose en los almacenes
Los aduaneros bolivianos advierten que este problema logístico en la frontera nortina no se va a quedar encerrado en las cabinas de los camiones de la provincia del Tamarugal. Toda esta acumulación de tiempos muertos, pagos por camiones detenidos y demoras portuarias se transformará en una pesada mochila financiera que terminará afectando el bolsillo de los consumidores de a pie al interior de Bolivia.
Al demorarse los trámites aduaneros, la mercancía de importación tarda mucho más en cruzar hacia los centros de distribución altiplánicos. El gremio concluyó que el golpe definitivo al costo de la vida se sentirá con fuerza una vez que las cargas logren nacionalizarse, ya que los comerciantes traspasarán íntegramente los gastos de la travesía fronteriza al precio final de los productos básicos. Mientras tanto, el transporte internacional exige mesas de diálogo urgentes para destrabar el flujo en Colchane antes de que la ruta colapse por completo.




