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EL SAG FISCALIZARÁ CON MICROCHIP O TATUAJE OBLIGATORIO EL INGRESO DE PERROS Y GATOS A CHILE

La nueva normativa comenzará a regir a fines de julio y afectará tanto a los animales extranjeros como a las mascotas chilenas que salgan de vacaciones y tengan que volver. El certificado zoosanitario deberá amarrarse sí o sí a una identificación permanente para evitar que los viajeros queden atrapados en la frontera.

Quienes tengan en mente viajar fuera del país con sus mascotas o estén planificando traer un animal a Chile, tendrán que sumar un trámite obligatorio a la maleta.

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) movió las piezas de su tablero de control y anunció un cambio drástico en las fronteras. A partir del próximo 27 de julio, todos los perros y gatos que pretendan cruzar las aduanas chilenas deberán contar con una identificación individual y permanente, ya sea mediante un microchip implantado o un tatuaje claro.

Con esto, el organismo busca apretar las tuercas en la trazabilidad de los animales domésticos y blindar la sanidad ambiental dentro del territorio nacional.

La medida no dejará espacio a las interpretaciones de última hora en los controles fronterizos, aeropuertos o puertos. Desde la fecha fijada, el Certificado Zoosanitario de Importación (CZI) tendrá que llevar escrito el número de identificación exacto de la mascota, el cual revisarán en terreno los inspectores del SAG mediante lectores de chip. Si los dígitos no coinciden a la perfección con el cuerpo del animal o si el dueño simplemente no realizó el procedimiento de marcaje, arriesga un dolor de cabeza gigante: la institución tiene la facultad de prohibir de golpe la entrada del perro o gato al país.

Las vacunas de siempre siguen sobre la mesa

Este nuevo chip o tatuaje no reemplaza ninguno de los controles que ya venían funcionando de antes, sino que se suma como una capa extra de seguridad. Los viajeros deben considerar que el SAG mantendrá las exigencias históricas como la vacuna antirrábica al día y los certificados de desparasitación interna y externa, los que deben venir timbrados y firmados por un médico veterinario autorizado del país de origen.

La idea de la autoridad es mimetizar el control de las mascotas con las exigencias internacionales de la Unión Europea o Norteamérica, donde la cédula de identidad animal ya es una norma establecida. Al exigir que el certificado de salud se vincule a un chip único, el servicio público bloquea la posibilidad de fraudes con las vacunas o el intercambio de documentación entre animales de la misma raza o color, un problema recurrente en las fiscalizaciones terrestres.

Ojo al volver: las reglas para el reingreso también cambian

La reforma no solo afecta a los extranjeros que vienen a radicarse o a pasear a Chile; los dueños locales que saquen a sus regalones a dar una vuelta por el exterior también entran en el saco. La normativa establece que el Certificado Zoosanitario de Exportación servirá para volver a Chile dentro de un plazo de hasta 60 días, lo que facilita los viajes cortos o las vacaciones familiares fuera de las fronteras.

Sin embargo, para hacer valer esta ventana de dos meses sin tener que sacar papeles nuevos en el extranjero, se deben cumplir dos condiciones inamovibles. Primero, el animal ya debe portar su microchip o tatuaje registrado antes de la salida, y segundo, la vacuna contra la rabia tiene que mantenerse vigente durante todo el periodo que la mascota pase fuera del territorio nacional. La recomendación del SAG es clara y directa: revisar los papeles con semanas de anticipación y pasar por la clínica veterinaria antes de comprar cualquier pasaje.

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