
En una emotiva liturgia marcada por el llamado del obispo Isauro Covili a sellar un «matrimonio con la patria» y a ser defensores de la vida, los uniformados recibieron escapularios bendecidos. La Sexta División confirmó que este 9 de julio 388 hombres y mujeres asumirán el compromiso máximo en la Plaza Bernardo O’Higgins.
La Catedral de Iquique se convirtió en el epicentro de una de las tradiciones más solemnes y arraigadas de las Fuerzas Armadas. Durante esta tarde, el histórico templo católico recibió a oficiales, suboficiales, cadetes y soldados conscriptos para celebrar la Vigilia de Armas 2026, el rito espiritual y de recogimiento que prepara el corazón de los uniformados antes de rendir el Juramento a la Bandera.
La cita congregó no solo a la cúpula militar de la zona, sino también a las máximas autoridades regionales y a los generales de la Armada, Carabineros y la PDI, quienes acompañaron el inicio de esta importante conmemoración.
La homilía estuvo a cargo del obispo de Iquique, Isauro Covili, quien se alejó de los discursos rígidos y estructurados para hablarle directamente al alma a los jóvenes uniformados. El pastor de la Iglesia local remarcó que este hito no es un mero rito burocrático o un juramento ejecutado en frío, sino una disposición del alma que eleva los ideales. El obispo comparó el juramento con una relación esponsal de alianza, un verdadero matrimonio donde los soldados se desposan con la patria a través del símbolo de la bandera, entregando amor, generosidad y nobleza en bien de toda la historia y la cultura del territorio.
Un juramento que defiende la vida de los más frágiles
Apoyándose en los textos sagrados y en la figura bíblica de Jairo y la mujer sanada, monseñor Covili vinculó el compromiso militar con la protección de la sociedad civil. Explicó que la promesa que asumirán los uniformados es un pacto portador de esperanza que debe traducirse en acciones cotidianas. El obispo instó a los soldados a ser portadores de vida y no de muerte, cuidando especialmente a los ciudadanos más indefensos y frágiles, rescatando a los invisibilizados de las estructuras sociales actuales y renovando esas motivaciones iniciales que los llevaron a elegir la carrera de las armas.
Al cierre de la eucaristía, la emoción se trasladó a los gestos simbólicos gracias a una gestión especial de la Fundación de Señoras del Ejército a nivel nacional. Cada uno de los uniformados recibió un escapulario bendecido como un signo de protección espiritual para las tareas de servicio que les depara el futuro. El obispo bendijo las piezas y los soldados las recibieron con profundo respeto, marcando el punto cúlmine de la preparación mental y religiosa de cara al desafío institucional de mañana.




Contingente histórico se toma las calles de la capital regional
El general de brigada Javier Abarzúa Dasse, comandante en jefe de la Sexta División de Ejército, conversó con Vilas Radio en las afueras de la Catedral y no ocultó su orgullo por el significado de realizar esta ceremonia en Tarapacá. El alto oficial enfatizó que, aunque le ha tocado presenciar muchas vigilias a lo largo de su carrera, esta tiene un valor único por la inmensa carga histórica que arrastra Iquique, la tierra donde combatieron y entregaron su vida los héroes del pasado en la Guerra del Pacífico.
El general Abarzúa detalló que el contingente de este año creció de manera considerable en comparación a los periodos anteriores. Un total de 388 efectivos militares prestarán el juramento en Iquique, incluyendo a 274 soldados conscriptos, dentro de los cuales figuran 30 mujeres. Respecto al origen de las tropas, el jefe militar comentó que un grupo importante de jóvenes son iquiqueños, mientras que el resto proviene de la zona central del país, aunque proyecta con certeza que la gran mayoría terminará radicándose de forma permanente en nuestra ciudad.

La máxima autoridad de la Sexta División aclaró que este compromiso de rendir la vida si fuese necesario no se limita a los conscriptos, ya que la dotación incluye a soldados de tropa profesional, oficiales y suboficiales de planta que vuelven a renovar sus votos con el país. Al finalizar, el uniformado dejó una potente reflexión para la comunidad: el juramento se vive día a día con el servicio a la patria, y eso corre exactamente igual si uno viste de uniforme o si es civil.
La cita final quedó pactada para este jueves 9 de julio, en una ceremonia simultánea en todo Chile, donde el solemne Juramento a la Bandera se tomará la Plaza Bernardo O’Higgins de Iquique a las 11:00 hrs.



