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“BLINDAR LA FRONTERA”: ARICA DESPLIEGA ZANJA, MUROS Y MÁS DE 600 MILITARES PARA FRENAR EL INGRESO IRREGULAR AL PAÍS

Autoridades regionales encabezadas por el gobernador Diego Paco y el delegado presidencial Cristian Sayes coordinaron en Arica las primeras acciones del Plan Escudo Fronterizo, que contempla duplicar el contingente del Ejército de Chile en la frontera —superando los 600 efectivos— y construir una zanja de 600 metros en el sector de Chacalluta para impedir el ingreso irregular de vehículos y personas por pasos no habilitados.

El viento del desierto sopla fuerte en el extremo norte de Chile. A pocos kilómetros del límite con Perú, donde la arena se mezcla con el asfalto de la carretera internacional, máquinas pesadas comienzan a abrir una profunda cicatriz en la tierra. Retroexcavadoras avanzan lentamente mientras soldados vigilan el perímetro. No es una obra cualquiera: es el primer movimiento de una estrategia que busca cambiar el mapa de la seguridad fronteriza.

El plan fue discutido a puerta cerrada durante una reunión de alto nivel en Arica, donde autoridades civiles, militares y técnicas definieron las primeras acciones para enfrentar uno de los fenómenos que más presión genera en el norte chileno: la migración irregular.

La cita reunió al gobernador regional Diego Paco y al delegado presidencial Cristian Sayes, junto a representantes del Ejército de Chile y del Ministerio de Obras Públicas de Chile, en una mesa interinstitucional que terminó delineando el despliegue inicial del Plan Escudo Fronterizo.

La señal política fue clara: reforzar el control territorial y bloquear las rutas clandestinas que cruzan la frontera norte.

La frontera en alerta

La región de Arica y Parinacota se ha transformado en uno de los puntos más sensibles del flujo migratorio irregular en Chile.

Las rutas del desierto, los pasos no habilitados y la cercanía con corredores internacionales han convertido al sector en un punto estratégico para el ingreso de personas que intentan entrar al país sin control migratorio.

Frente a ese escenario, el gobierno decidió acelerar medidas que habían estado en análisis durante semanas.

Durante la reunión de coordinación, el gobernador Diego Paco valoró la rapidez con que se activaron las primeras decisiones desde el nivel central.

“Queremos agradecer la agilidad con que se han firmado tres decretos que permiten iniciar acciones concretas en el norte. Esta instancia de coordinación es fundamental para mantener información actualizada y actuar de forma conjunta”, señaló la autoridad regional.

Pero más allá del gesto político, la preocupación es concreta: cerrar los espacios por donde hoy se producen ingresos irregulares.

El nuevo muro del desierto

El primer paso del plan tiene forma de obra civil.

En la zona fronteriza de Chacalluta, a escasos kilómetros del complejo internacional, se iniciará la construcción de una zanja de aproximadamente 600 metros de extensión, diseñada específicamente para impedir el tránsito de vehículos que intentan cruzar por rutas clandestinas.

La estructura tendrá dos componentes:

  • Una zanja profunda para bloquear el paso de automóviles y camionetas.
  • Un terraplén o murete adyacente de hasta cinco metros de altura, construido con el mismo material extraído del terreno.

La idea es generar una barrera física que dificulte tanto el tránsito vehicular como el cruce peatonal clandestino.

Las faenas estarán a cargo de maquinaria del Ejército de Chile, con apoyo técnico de la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas de Chile, que aportará retroexcavadoras y motoniveladoras.

Según la planificación inicial, los trabajos comenzarían formalmente esta semana, marcando el inicio material del plan fronterizo.

El despliegue militar: el doble de efectivos

Sin embargo, el plan no se limita a obras de infraestructura.

El delegado presidencial Cristian Sayes explicó que el presidente José Antonio Kast firmó un decreto que duplica el contingente militar en la frontera norte.

Hasta ahora el dispositivo contaba con algo más de 300 efectivos desplegados.

Con la nueva medida, el número superará los 600 militares en la zona fronteriza, lo que representa un aumento cercano al 100% del contingente.

“Lo que buscamos es reforzar el control territorial y enviar una señal clara: el ingreso al país debe hacerse de manera regular, cumpliendo con todos los requisitos migratorios”, explicó Sayes.

El despliegue incluirá patrullajes permanentes, vigilancia en rutas de acceso y presencia militar en sectores considerados críticos.

Una estrategia de disuasión

Las autoridades lo definen como un “efecto disuasivo”.

La lógica detrás del Plan Escudo Fronterizo es simple: aumentar la presencia estatal para desincentivar el ingreso irregular antes de que ocurra.

“La primera etapa busca demostrar que el cruce ilegal no será tolerado”, afirmó Sayes.

El plan contempla además extender la vigilancia hacia el interior de la región, reforzando controles en rutas y caminos secundarios utilizados por redes de tráfico de migrantes.

El rol del gobierno regional

El gobernador Diego Paco insistió en que el gobierno regional trabajará en coordinación con las fuerzas desplegadas.

“Desde el Gobierno Regional tenemos total disposición para colaborar con las estrategias que plantea el Ejército y los organismos encargados de controlar la frontera”, señaló.

El objetivo, agregó, es cerrar pasos clandestinos y recuperar la sensación de seguridad en la región.

Un problema que trasciende la frontera

El desafío no es solo territorial.

La migración irregular ha impactado también en servicios públicos, seguridad local y sistemas de control migratorio, generando un debate nacional sobre cómo enfrentar el fenómeno.

Analistas en seguridad fronteriza advierten que la región norte concentra algunos de los pasos clandestinos más utilizados del país, muchos de ellos ubicados en zonas desérticas difíciles de vigilar.

Por esa razón, la combinación de infraestructura física, presencia militar y coordinación institucional es vista por el gobierno como una respuesta integral.

El inicio de una nueva etapa en el norte

Las excavadoras que comienzan a trabajar en el desierto de Chacalluta son apenas el primer símbolo visible de una estrategia mayor.

Una estrategia que combina decretos presidenciales, despliegue militar y obras de ingeniería para bloquear las rutas clandestinas.

Mientras el sol cae sobre la frontera y el ruido de las máquinas rompe el silencio del desierto, las autoridades aseguran que el mensaje es claro:

Chile está decidido a cerrar el paso al ingreso irregular por el norte.

Y el primer muro —literal y político— ya comenzó a levantarse.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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