
A la pena única de presidio efectivo fue sentenciado un reconocido docente y músico tras acreditarse su responsabilidad directa en una serie de graves ilícitos de connotación sexual cometidos contra una alumna. El dictamen judicial determinó que el imputado se aprovechó sistemáticamente de su posición de poder dentro de la comunidad escolar y universitaria para concretar las agresiones en la Región del Biobío.
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Concepción condenó —en un fallo unánime— a I.C.M., exfuncionario de la Universidad del Bío-Bío (UBB), a cumplir la pena única de 7 años de presidio. El tribunal penal lo declaró culpable en calidad de autor de delitos consumados y reiterados de abuso sexual de mayor de 14 años y menor de 18, con circunstancias de estupro, ilícitos que perpetró de forma continua entre marzo de 2014 y noviembre de 2017.
El sentenciado es un reconocido barítono, director coral y docente, quien ejercía una alta influencia institucional al desempeñarse como director de Extensión de la UBB y, de forma histórica, como coordinador y director del Conservatorio de Música Laurencia Contreras de la misma casa de estudios superiores. Desde la propia Universidad del Bío-Bío aclararon que el agresor ya no forma parte como docente de la institución, debido a que fue destituido formalmente a comienzos de este año.
ASIMETRÍA Y RELACIÓN DE SUBORDINACIÓN
La resolución de los magistrados detalló de forma contundente la existencia de una relación de subordinación y una «profunda asimetría» entre el acusado y la víctima. Este desequilibrio estuvo marcado no solo por la evidente diferencia de edad de más de 30 años, sino también por la nula experiencia de vida de la afectada, con quien el condenado mantuvo un vínculo de sometimiento que se extendió desde que ella tenía 14 años hasta que cumplió los 20.
El escrito judicial precisó que mientras la víctima cursaba su etapa escolar con apenas 14 años de edad, su agresor tenía 46 años, se encontraba casado y tenía dos hijos con edades similares a las de la menor afectada. Dicha asimetría se reflejó con fuerza en el cerrado entorno musical que ambos compartían a diario, escenario base sobre el cual el imputado cimentó una dependencia psicológica y funcional para perpetrar los abusos.




