
El establecimiento reestructuró sus servicios tras sufrir filtraciones masivas, daños en techumbres y cortes de energía en múltiples áreas. Mantiene la atención de urgencias, diálisis y cirugías críticas, mientras que la recuperación de algunas unidades de salud mental tomará al menos tres meses.
El impacto del temporal que azotó a la Región de Tarapacá no dio tregua al sistema de salud local. En el Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames de Iquique, los equipos directivos y el COGRID de la red médica tuvieron que actuar rápido para mantener el barco a flote. Las intensas lluvias dejaron un rastro de cielos caídos, inundaciones en salas clave y serios problemas en la red eléctrica del recinto, obligando a reorganizar la atención para asegurar el resguardo de la comunidad y del personal.
«Desde el inicio de la emergencia, el equipo directivo y el COGRID local han realizado un catastro permanente de las instalaciones, priorizando las reparaciones de mayor complejidad y reforzando los equipos de mantención», precisó el director (s) del recinto, el doctor Aldo Cañete Soto. Las tareas se están ejecutando con personal propio y el apoyo contundente de contratistas externos.
Unidades evacuadas y el traslado temporal al Tierra de Campeones
Uno de los episodios más complejos se vivió en la Unidad de Psiquiatría Adultos. El riesgo eléctrico latente, sumado a la filtración de agua y la caída de techos, forzó la evacuación total del sector. La contingencia llevó a trasladar pacientes y equipamiento básico hasta las dependencias del Estadio Tierra de Campeones, recinto donde habilitaron hasta 16 camas de contención temporal. En tanto, aquellos usuarios con menor complejidad médica fueron derivados directamente al Hospital de Alto Hospicio.
Misma suerte corrió la unidad infanto-adolescente (UHCIP), cuyos pacientes debieron reubicarse durante la noche del martes en una sala libre de otro servicio clínico. La magnitud de los destrozos en ambas áreas requiere intervenciones mayores. De hecho, tras las evaluaciones en terreno del Servicio de Salud, las autoridades estiman un plazo mínimo de tres meses para recuperar del todo estos espacios.
Avances en áreas críticas: se retoma la diálisis y operan urgencias
Pese al golpe de la tormenta, el centro asistencial ha logrado recuperar terreno de manera paulatina. En la Unidad de Emergencia, si bien los refuerzos de techumbre evitaron un desastre mayor en las salas de espera, la pérdida de un contenedor de apoyo significó la merma temporal de ocho camillas.
Por su parte, el servicio de Diálisis tuvo que bajar sus cortinas el martes para sacar los pozos de agua que se formaron en los pasillos. «Afortunadamente este miércoles el sector ya fue recuperado y se retomaron todos los tratamientos», confirmó el subdirector médico, el doctor Pedro Iriondo.
El mapa interno del hospital sufrió modificaciones sustanciales para sostener la hospitalización:
- Pabellones quirúrgicos: Se suspendieron las cirugías electivas, priorizando únicamente intervenciones de urgencia, pacientes con cáncer, procedimientos de avastín en oftalmología y pacientes ya internados.
- Consultorio de Especialidades (CAE): Opera con suspensión parcial. Mantienen atenciones en Traumatología, Pediatría, Cirugía, Endocrinología, Cardiología, Ginecología y controles respiratorios generales. Oftalmología se remite a atender urgencias directas.
- Otras áreas: Medicina se trasladó temporalmente al sector de Cirugía Mayor Ambulatoria, mientras que en el tercer piso solo quedaron habilitadas dos salas de Hemato Oncología para sostener los esquemas de quimioterapia.
De 94 a 73 camas bloqueadas: la meta de la normalización
El pico de la crisis hospitalaria dejó una cifra alarmante: 94 camas inhabilitadas por filtraciones o riesgo estructural. Sin embargo, los trabajos ininterrumpidos permitieron bajar ese número a 73 hacia el mediodía de este miércoles. Un avance importante que se da a la par con el paulatino retorno de los funcionarios golpeados por la catástrofe.
Cerca de 400 trabajadores del hospital —muchos de ellos residentes en Alto Hospicio— padecieron graves problemas de habitabilidad en sus hogares o quedaron incomunicados por los cortes de rutas. El retorno progresivo de este personal es vital para acelerar la apertura de agendas.
Autoridades del ministerio de Salud, la seremi del ramo y legisladores de la zona han realizado visitas inspectivas para levantar las necesidades de infraestructura y asegurar financiamiento directo. El foco inmediato sigue puesto en reducir las camas bloqueadas y levantar los sectores inhabilitados a la mayor brevedad posible.




