LocalNoticias

«ESTUVIMOS MUY SOLOS AL PRINCIPIO»: ALCALDE DE ALTO HOSPICIO ENTREGA CRUDA RADIOGRAFÍA ANTE EL COLAPSO POR LLUVIAS Y EXIGE ESTADO DE CATÁSTROFE

Siete días ininterrumpidos de precipitaciones dejaron albergues llenos, el acceso a la comuna cortado y el fantasma de los socavones reactivado en más de mil viviendas. Ante una capacidad municipal diezmada y pérdidas millonarias en los hogares, Patricio Ferreira pide ayuda urgente al Gobierno.

Siete días con la lluvia cayendo sin tregua. Ese es el saldo que saca el alcalde de Alto Hospicio, Patricio Ferreira, tras el histórico frente meteorológico que azotó a la Región de Tarapacá. El jefe comunal no esconde el agotamiento ni la frustración. Admite que la comuna estuvo agobiada y que, durante los momentos más duros de la emergencia, se sintieron absolutamente solos tratando de frenar el agua con lo que tenían a mano.

«Nos tocó jugar con la fea estos siete días», confiesa Ferreira con soltura, pero sin perder la seriedad del cuadro que enfrenta. Para el alcalde, lo que vivió la zona no tiene antecedentes: «El fenómeno que nos pasó nunca había pasado en Iquique ni en Alto Hospicio. Nunca había llovido tanto». La emergencia fue escalando de a poco. Lo que empezó resistiendo los primeros días terminó cediendo por saturación. Las techumbres colapsaron y hasta las casas y edificios con losas de concreto terminaron filtrando agua, mojando camas, ropa y electrodomésticos.

El aislamiento y una dotación municipal diezmada

El punto más crítico se vivió con los derrumbes en las laderas de los cerros, especialmente en el sector que conecta con Zofri. La acumulación de barro y piedras cortó el acceso principal, dejando a Alto Hospicio prácticamente incomunicado. Ese bloqueo golpeó de lleno la capacidad de respuesta del municipio: apenas entre un 25% y un 30% del personal pudo llegar a trabajar para atender a los vecinos.

Aun así, la maquinaria municipal y los equipos de emergencia no pararon. Repartieron cerca de 7 mil cortes de nylon en un esfuerzo desesperado por frenar las filtraciones, llegando incluso a quedarse sin stock por momentos. Además, levantaron un albergue municipal que anoche recibió a 47 personas, de las cuales 19 eran niños y niñas. A esto se sumaron cortes continuos del suministro eléctrico, incendios en medio de la lluvia y serios estragos en los centros de salud primaria de la comuna.

Socavones: la bomba de tiempo que la lluvia aceleró

Si hay un problema que quita el sueño en Alto Hospicio es el terreno. La comuna arrastra un déficit estructural histórico con la presencia de suelo salino, lo que genera hundimientos. Para Ferreira, las precipitaciones vinieron a reactivar este problema. El enorme socavón aparecido en la Avenida Las Américas es solo la punta del iceberg de un dilema que afecta a más de 1.500 viviendas entre casas y departamentos.

«Tenemos un terremoto silencioso de mucho tiempo que esta lluvia vino a acrecentar. Yo no sé cómo van a quedar esas viviendas ahora; todavía no las hemos visto y tenemos que ir a revisarlas», advierte el edil. La preocupación es máxima, ya que la saturación del suelo puede haber comprometido gravemente las bases de cientos de hogares.

Fichas FIBE a toda prisa y el llamado al Gobierno

Con la tregua que dio el clima, el municipio se despliega ahora en un despliegue operativo masivo. La prioridad es aplicar la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) en tiempo récord para levantar el catastro real de los daños, que anticipan será devastador. Las calles quedaron destruidas y llenas de hoyos, y miles de familias perdieron enseres básicos como refrigeradores y lavadoras.

Por todo esto, el jefe comunal reiteró su llamado directo al Ejecutivo: «Le enviamos un mensaje con todo respeto al señor Presidente de la República para que decrete Estado de Catástrofe en Iquique y Alto Hospicio». A juicio de Ferreira, esta medida es la única vía para apalancar recursos frescos de manera rápida, entregar subsidios de reparación de techos y reponer el equipamiento perdido.

Rediseñar la ciudad para un clima que cambió

El diagnóstico de Ferreira va más allá de la coyuntura. Asegura que el cambio climático llegó para quedarse y que ni Alto Hospicio ni Iquique están diseñadas para este escenario. Ninguna de las dos ciudades cuenta con sistemas de evacuación de aguas lluvias, una carencia histórica que hoy pasa la cuenta. El alcalde plantea la necesidad urgente de canalizar las calles, cambiar los estándares de construcción y preparar la infraestructura para un norte donde la lluvia ya dejó de ser una anomalía rara.

Artículos relacionados

Botón volver arriba
🔴 En vivo