
El Decreto 333 del Ministerio de Hacienda al cual tuvo acceso The Clinic, oficializó un recorte de $413.193 millones a nivel nacional para enfrentar la crisis fiscal. Sin embargo, la red asistencial de Tarapacá fue excluida de la «zona de sacrificio» presupuestario, asegurando la continuidad de sus servicios y la puesta en marcha de infraestructura crítica en la provincia.
En medio de la incertidumbre generada por la publicación del Decreto 333 del Ministerio de Hacienda al cual tuvo acceso The Clinic y quel oficializa un drástico recorte de fondos al Ministerio de Salud, la Región de Tarapacá ha recibido una noticia que otorga un respiro estratégico: ni el Hospital Regional Dr. Ernesto Torres Galdames de Iquique, ni el nuevo Hospital de Alto Hospicio forman parte de la lista de los más de 80 recintos públicos que verán disminuidos sus presupuestos para este año.
El ajuste fiscal, firmado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, contempla una reducción total de $413.193 millones, equivalente al 2,4% del financiamiento total contemplado en la Ley de Presupuestos. Sin embargo, el análisis detallado de los recintos afectados revela que el golpe se concentró mayoritariamente en la Región Metropolitana y el sur del país, dejando a la red hospitalaria de Tarapacá intacta en su planificación financiera original.
El mapa del recorte: Los grandes caídos
A diferencia de Tarapacá, otras regiones enfrentarán desafíos operativos complejos. El Hospital Sótero del Río, en Puente Alto, lidera la lista de los más afectados con una pérdida de $3.182 millones, seguido por el Hospital Salvador con $2.757 millones.
El recorte también golpeó con fuerza al Biobío, donde los hospitales de Los Ángeles, Concepción e Higueras de Talcahuano sufrieron ajustes que superan los $2.200 millones cada uno. En el norte, solo el Hospital Regional de Antofagasta fue incluido en el listado de mayor magnitud, con un recorte cercano a los $2.000 millones, lo que resalta aún más la excepcionalidad de la situación de los recintos de Iquique y Alto Hospicio.
¿Por qué Tarapacá se mantiene a salvo?
Aunque el decreto afecta a la Subsecretaría de Redes Asistenciales con una disminución del 11% de su presupuesto general ($147.715 millones), la decisión de no tocar los fondos destinados a los hospitales de Tarapacá se lee como una medida de protección para una zona con brechas históricas en salud.
El Hospital de Alto Hospicio, al estar en una fase crítica de puesta en marcha y consolidación de servicios, requiere de una estabilidad presupuestaria que, de haberse visto afectada, habría puesto en riesgo el acceso a la salud de miles de vecinos del sector de El Boro y alrededores. Por su parte, el Hospital de Iquique continúa bajo la presión de ser el centro de referencia regional, lo que habría hecho inviable cualquier recorte de fondos.
Incertidumbre en la Atención Primaria
Pese a la buena noticia para los hospitales, el panorama en la Atención Primaria de Salud (APS) genera dudas. El decreto de Hacienda ajustó los programas de atención municipal, siendo el Servicio de Salud Metropolitano Sur el más afectado. En este contexto, 15 alcaldes ya entregaron una carta al Presidente Kast expresando su preocupación por posibles «recortes fantasma» que podrían afectar a los consultorios y CESFAM de las regiones.
En Tarapacá, la vigilancia de los directivos de salud y autoridades locales será clave para asegurar que este alivio presupuestario en los hospitales se traduzca efectivamente en mejoras en la atención, compra de insumos y reducción de listas de espera, en un año donde el presupuesto nacional de salud de $17.251.054 millones ha sido puesto bajo la lupa de la austeridad fiscal.
“El recorte de $413.193 millones es un ajuste severo que afecta principalmente a la Subsecretaría de Redes Asistenciales, pero los hospitales de Iquique y Alto Hospicio han quedado fuera de la lista de los 80 recintos sacrificados, asegurando la continuidad de sus proyectos regionales”, destaca el análisis del presupuesto sanitario 2024.




