
La iniciativa surge como una alternativa crítica para descongestionar la Ruta 11-CH, mitigar desastres ambientales en el Parque Nacional Lauca y potenciar un corredor bioceánico que transforme a la región en el principal nodo logístico del Pacífico Sur.
La conectividad de la Región de Arica y Parinacota está a punto de dar un salto histórico. Tras años de dependencia de rutas vulnerables a accidentes y fenómenos climáticos, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha priorizado la activación de un ambicioso proyecto vial: una ruta paralela al límite con Perú que promete redefinir el intercambio comercial entre Chile, Bolivia y Brasil.
El proyecto, que contempla una extensión de 100 kilómetros, busca conectar la Ruta 5 (a pocos kilómetros al norte de Arica) con el sector altiplánico de Alcérreca, empalmando finalmente con Visviri y la triple frontera. Esta nueva vía no solo representa una alternativa logística, sino una respuesta urgente a la fragilidad de la actual carretera 11-CH, recientemente golpeada por graves incidentes ambientales.
Emergencia ambiental en el Parque Nacional Lauca
La urgencia del proyecto se vio acentuada esta semana tras dos graves accidentes en la Ruta 11-CH. El primero involucró a un camión que transportaba cuatro mil litros de solución asfáltica, el cual volcó en el kilómetro 135, en pleno corazón del Parque Nacional Lauca.
A pesar de que la Delegación Presidencial informó inicialmente que no hubo afectación a la biodiversidad, la Brigada Investigadora de Delitos contra el Medio Ambiente (Bidema) de la PDI fue tajante al señalar que el vertido alcanzó «flora endémica de la zona del altiplano». Menos de 24 horas después, un segundo camión volcó en el kilómetro 101, provocando una fuga de combustible que debió ser controlada por equipos de emergencia. Estos eventos han puesto en duda la sostenibilidad de la ruta actual para el transporte de carga pesada y peligrosa.
Un corredor bioceánico hacia el corazón de Sudamérica
Más allá de la mitigación de riesgos, la nueva ruta se proyecta como el eslabón perdido de un corredor bioceánico de gran escala. Estudios de centros de educación superior y organismos regionales han identificado una oportunidad de oro para integrar a Arica en una red que conecte directamente con el gigante brasileño a través de territorio boliviano.
El análisis técnico advierte que actualmente existe una alta incertidumbre en los tiempos de tránsito y una falta de servicios con valor agregado en la frontera. La nueva vía cruzaría pampas, bofedales y zonas de pastoreo, integrando estaciones ferroviarias casi abandonadas y dotando de infraestructura a áreas prácticamente deshabitadas.
El respaldo político: «Una alternativa necesaria»
El Gobernador de Arica y Parinacota, Diego Paco, ha sido uno de los principales impulsores de esta alternativa, destacando que la región no puede seguir dependiendo de una sola vía que se cierra ante precipitaciones o accidentes químicos. La priorización por parte del MOP permite avanzar en los estudios de ingeniería necesarios para un trazado que correrá de forma paralela al tren Arica-La Paz y a la frontera con Perú.
El proyecto no solo busca potenciar el comercio, sino también el turismo altiplánico, permitiendo que los visitantes accedan a las bellezas del norte chileno a través de rutas más seguras y modernas. Con esta inversión, Arica busca consolidarse no solo como la puerta de entrada al norte de Chile, sino como el puerto de salida predilecto para los productos del corazón del continente hacia el mundo.




