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GREMIOS DE LA SALUD EXIGEN INTERVENCIÓN URGENTE DEL MINSAL ANTE GRAVE CRISIS FINANCIERA EN EL HOSPITAL DE IQUIQUE

Organizaciones sindicales y trabajadores del recinto asistencial emplazaron al nivel central tras la difusión de un memorando que advierte un déficit crítico. Denuncian que peligra el pago de remuneraciones, la compra de insumos básicos y tratamientos oncológicos urgentes, sumado a la pérdida de personal y una infraestructura colapsada.  

La crisis económica del Hospital Regional Dr. Ernesto Torres Galdames dejó de ser un secreto a voces. La confirmación de un déficit presupuestario extremo, detallado en el Memorando 87 emitido por la propia dirección del recinto, generó un terremoto gremial y movilizó a los trabajadores hasta el acceso principal para exigir respuestas inmediatas del nivel central.

La presidenta de los funcionarios, Susana Berríos, expuso con crudeza la gravedad del escenario financiero que afecta directamente a la operación diaria del establecimiento. «Estamos hablando del subtítulo 21, que tiene que ver con los sueldos del personal, y el subtítulo 22, que tiene que ver con los insumos y las compras diarias», advirtió la dirigenta, recalcando que la incertidumbre golpea tanto la estabilidad de los trabajadores como la seguridad de los pacientes.

Tratamientos oncológicos en peligro y proveedores cortados

Uno de los flancos más dramáticos expuestos por las organizaciones sindicales apunta al bloqueo de compras esenciales para pacientes críticos. Según denunciaron los dirigentes, existe un pedido urgente de 56 millones de pesos en medicamentos oncológicos que se encuentra totalmente trabado, poniendo en riesgo la continuidad de las quimioterapias.

«Si no se paga pronto y el Ministerio no manda la remesa, se van a tener que suspender todas las quimioterapias; eso significa en breves palabras que si estos pacientes no reciben el tratamiento adecuado, se van a morir», sentenció Berríos, cuestionando que se juegue de esta manera con la vida de la comunidad tarapaqueña. A esto se suma el freno de los proveedores externos, quienes se niegan a despachar nuevos insumos básicos debido a la millonaria deuda acumulada.

El fantasma del no pago de remuneraciones y la pérdida de personal

La incertidumbre sobre el pago de sueldos para los meses de noviembre y diciembre desató la molestia transversal de los gremios. Maritza Vega, dirigente de la Fenats Histórica, manifestó su indignación señalando que «durante todos estos años que yo he trabajado en este hospital jamás he visto que a los funcionarios no se les vaya a pagar sus sueldos», advirtiendo que la circular enviada por la dirección generó una alarma innecesaria pero refleja el estado agónico de las finanzas.

Por su parte, Ángela Troncoso, presidenta regional de Fenpruss (Confederación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud), alertó sobre el impacto directo en las dotaciones críticas. El memorando reveló que la institución recibió cero cargos para el traspaso de honorarios a contrata, lo que se traducirá en la pérdida de 72 funcionarios menos a partir de diciembre en áreas altamente sensibles. «Se pierde la continuidad de la atención ya que hay funcionarios que no van a poder ser reemplazados», advirtió la dirigente.

La respuesta oficial: Servicio de Salud asegura el pago de sueldos

En medio de la fuerte presión gremial y pública, el Servicio de Salud Tarapacá emitió un comunicado oficial firmado por su director (s), Manuel Fernández Ibacache, buscando llevar tranquilidad a los trabajadores y a la comunidad.

Tras sostener una reunión con el director (s) del Hospital de Iquique, doctor Pedro Iriondo, la autoridad regional afirmó tajantemente que «el pago de las remuneraciones se encuentra asegurado, al igual que la continuidad de la atención del hospital, y que ambos cuentan con el respaldo del Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Redes Asistenciales».

Asimismo, Fernández detalló que Fonasa y la División de Presupuesto del Minsal están preparando un decreto de expansión presupuestaria para el cierre del año, proceso habitual para la red pública. Añadió que desde el Servicio de Salud reforzarán el seguimiento de la ejecución presupuestaria para tomar decisiones oportunas y mantenerse como garantes de los compromisos financieros.

Infraestructura colapsada y exigencia de intervención ministerial

Pese al pronunciamiento oficial, la precariedad material del recinto sigue siendo un problema latente para los equipos de salud. Alexa Santos, directora de la Asociación de Enfermeros de Iquique, remarcó que los profesionales deben lidiar con una «infraestructura paupérrima de hace muchos años» que ni siquiera recibió reparaciones tras las últimas lluvias.

En la misma línea, los dirigentes señalaron que la urgencia hospitalaria colapsa diariamente al recibir entre 20 y 29 pacientes hospitalizados en camillas de pasillo por falta de camas y de espacio físico, operando con las mismas dimensiones de hace tres décadas. Por todo ello, los representantes de los trabajadores mantuvieron su postura de solicitar oficialmente la intervención directa del Minsal, exigiendo que viaje a Iquique un interlocutor central con voz, voto y poder de decisión real, más allá de los comunicados de prensa.

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