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AUTORIDADES BOLIVIANAS SE REÚNEN DE URGENCIA EN COLCHANE PARA AGILIZAR FLUJO COMERCIAL Y DESTRABAR EL PASO DE CAMIONES

Una comitiva especial se desplegó en el complejo fronterizo para evaluar el impacto del nuevo horario impuesto por Chile, que recortó la atención a solo 12 horas diarias. Las autoridades buscan abrir mesas de diálogo urgentes para agilizar el comercio y proteger los derechos de los choferes atrapados en la ruta.

La paciencia de los transportistas internacionales llegó a su límite en la frontera norte, y la crisis ya escaló a niveles institucionales. El Defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, desplegó una comitiva especial hacia el complejo Pisiga – Colchane para verificar en terreno el colapso que afecta a cientos de camiones de carga.

La movida responde directamente a las constantes y ruidosas quejas del gremio del transporte internacional, quienes denuncian pérdidas millonarias y condiciones inhumanas de espera debido a la drástica reducción de la jornada de atención por parte de las autoridades chilenas.

El nudo crítico de este conflicto está en el reloj. El gobierno chileno implementó una restricción horaria que ahora limita la atención del paso fronterizo entre las 08:00 y las 20:00 horas. Este recorte de tiempo transformó un flujo que antes era continuo en un embudo insostenible según las autoridades, dejando a decenas de choferes varados a más de 3.600 metros de altura, soportando temperaturas extremas en pleno altiplano sin acceso a servicios básicos mientras esperan que abran las compuertas de la aduana.

Reuniones binacionales para destrabar el paso

Para dimensionar la gravedad del asunto y buscar una salida rápida, las autoridades defensoriales mandaron a sus fichas clave al corazón del problema. La Delegada Adjunta, Elizabeth Morató, junto al Delegado Defensorial de Oruro, Juan Arroyo, encabezan la verificación técnica dentro de las mismas instalaciones del complejo fronterizo. Los enviados institucionales no solo fueron a mirar las filas de camiones, sino que instalaron de inmediato mesas de trabajo con autoridades civiles y de control fronterizo tanto de Bolivia como de Chile.

El objetivo de estas reuniones de emergencia apunta a dos frentes urgentes que preocupan al comercio de la macrozona:

  • Medir el impacto real: Evaluar los daños económicos que este cuello de botella genera en las cadenas de suministro y en el bolsillo de los pequeños y grandes exportadores.
  • Agilizar el flujo comercial: Presionar por una fórmula técnica que permita flexibilizar los controles o, idealmente, reponer el horario extendido para que los camiones no pasen días enteros esperando cruzar.

Los derechos humanos sobre las ruedas

Más allá de los números, los contenedores y el intercambio de mercancías, la principal preocupación de la comitiva apunta a la integridad de los trabajadores de la ruta.

La Defensoría del Pueblo busca resguardar y defender de forma estricta los derechos de los transportistas que transitan por este punto estratégico, quienes muchas veces quedan atrapados en tierra de nadie sin alimentación adecuada ni resguardo de seguridad.

Las autoridades fronterizas esperan que este primer acercamiento técnico abra paso a una mesa bilateral permanente que devuelva la normalidad al paso de Colchane antes de que los gremios de transportistas radicalicen sus movilizaciones en las carreteras del norte.

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