
El mandatario chileno sostuvo una videollamada clave con la presidenta electa de Perú para delinear una agenda marcada por el control migratorio y el combate al crimen organizado. Ambos líderes acordaron reactivar con fuerza el bloque económico regional a partir de agosto.
Los motores de la diplomacia vecinal se encendieron de inmediato tras el cierre del proceso electoral en el norte. El presidente José Antonio Kast sostuvo este viernes su primer contacto oficial con la mandataria electa de Perú, Keiko Fujimori, mediante una videollamada que sirvió para rayar la cancha de lo que será la relación bilateral entre Santiago y Lima durante los próximos años.
En la cita virtual, que sumó la presencia del canciller Francisco Pérez Mackenna, el jefe de Estado chileno aprovechó de ratificar que viajará personalmente a Perú el próximo 28 de julio para asistir a la ceremonia oficial de cambio de mando presidencial, marcando un hito de sintonía política entre los dos gobiernos del Cono Sur.
La proclamación de la líder de Fuerza Popular se timbró apenas el pasado 3 de julio por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú, luego de una estrecha segunda vuelta donde terminó imponiéndose a su contendor de izquierda, Roberto Sánchez.
Con los resultados oficiales en la mano, los equipos de ambos lados de la frontera apuraron este diálogo formal, buscando dar una señal potente de estabilidad y dejar en claro que la agenda de trabajo conjunto no va a esperar la instalación de los nuevos ministros en el Palacio de Pizarro.
Blindaje fronterizo y guerra declarada a las bandas transnacionales
El plato fuerte de la conversación apuntó directo a los dolores de cabeza que comparten ambas naciones en sus límites territoriales. Durante el contacto, Kast y Fujimori abordaron de frente los complejos desafíos comunes en materia de crisis migratoria y el combate sin tregua al crimen organizado transnacional, dos fenómenos que golpean con fuerza las regiones fronterizas del norte chileno y el sur peruano.
Los líderes coincidieron en que la única forma de frenar a las mafias que operan en la frontera es cruzando datos de inteligencia y coordinando de mejor manera los despliegues de las policías y las fuerzas armadas en los pasos habilitados y clandestinos.
Pero la agenda no fue solo de policías y fronteras; la billetera regional también tuvo su espacio. En el plano económico, las futuras administraciones subrayaron la importancia de retomar con urgencia la Alianza del Pacífico para reimpulsar la integración comercial, la atracción de inversiones frescas y levantar una estrategia conjunta de cara a los exigentes mercados de Asia-Pacífico. Ambos mandatarios saben que reactivar este bloque comercial es clave para dinamizar los puertos del norte y generar empleos de este lado del continente.
Una cercanía que copia el modelo de instalación
La buena onda entre los dos presidentes no nació este viernes. Apenas se conocieron los cómputos en Lima el pasado 30 de junio, Kast utilizó su cuenta de la red social X para felicitar a Fujimori, manifestando su intención de trabajar por el desarrollo común. La respuesta de la próxima gobernante peruana no se hizo esperar, devolviendo el gesto y hablando de abrir una etapa orientada a la estabilidad y el crecimiento. «Muchas gracias, presidente Kast, por este mensaje. Esta nueva etapa abre la oportunidad de impulsar iniciativas que generen mayor estabilidad», contestó en esa oportunidad la líder de Fuerza Popular.
Más allá de los saludos de cortesía y las coincidencias ideológicas, hay un detalle de forma que llamó la atención de los analistas políticos a ambos lados de la Línea de la Concordia. Para organizar su proceso de instalación en el Ejecutivo y recibir a las comitivas diplomáticas antes de asumir el cargo de manera oficial, Keiko Fujimori denominó su centro de operaciones como la «Oficina de la Presidenta Electa (OPE)», replicando exactamente la misma estructura y sigla que utilizó el propio José Antonio Kast en Chile durante su período de transición antes de entrar a La Moneda.




