
Lo que comenzó como una jornada escolar habitual en Calama terminó convirtiéndose en una tragedia que hoy sigue revelando antecedentes estremecedores. La investigación de la Fiscalía ha ido configurando un escenario donde el ataque no habría sido impulsivo, sino cuidadosamente planificado por el propio agresor.
El principal indicio de esta hipótesis surgió tras la revisión de las pertenencias del estudiante detenido. Al interior de sus mochilas se encontraron cuadernos en los que habría detallado cómo llevaría a cabo el ataque, un hallazgo que marca un punto clave en la indagatoria.
Pero no fue lo único. Dentro de uno de los bolsos también se encontró un artefacto simulado de bomba, sin material explosivo, que incluía un mensaje de burla, lo que obligó a activar protocolos de seguridad y la intervención del GOPE de Carabineros para descartar cualquier riesgo.
FISCALÍA FORTALECE TESIS DE PREMEDITACIÓN
Con el avance de las diligencias, la Fiscalía confirmó la incautación de diversa evidencia en el domicilio del imputado, elementos que ahora son analizados para reconstruir paso a paso lo ocurrido y determinar las motivaciones detrás del ataque.
A esto se suman los testimonios de quienes estuvieron en el lugar. Relatos de estudiantes y apoderados coinciden en que el agresor habría actuado con un objetivo definido, ingresando encapuchado, vestido de negro y preguntando directamente por una inspectora antes de concretar la agresión.
El ataque dejó consecuencias devastadoras: una inspectora de 59 años falleció producto de las heridas, mientras que otra funcionaria y un estudiante permanecen en estado grave. En tanto, otros tres alumnos resultaron con lesiones leves.
EL INTENTO DE PROTEGER A LOS ESTUDIANTES
En medio del horror, emergen también historias que reflejan el lado humano de la tragedia. La inspectora fallecida, María Victoria Reyes Vache, de 59 años, era una funcionaria con una fuerte vocación educativa y cercana a los estudiantes, a quienes recibía cada mañana a la entrada del establecimiento.
Según testimonios, al momento del ataque salió como de costumbre a recibir a los alumnos y, al percatarse de la agresión, intentó resguardarlos, llegando incluso a abrazar a algunos para protegerlos. Su actuar ha sido ampliamente destacado por la comunidad.
Además, se conoció que la víctima estaba próxima a cumplir 30 años de matrimonio y era madre de dos hijos universitarios, lo que ha profundizado el impacto de su pérdida entre quienes la conocían. Apoderados la describieron como una persona “muy cercana, muy mamá con todos los niños”, valorando su compromiso y dedicación.
El agresor, un joven de 18 años, fue reducido por docentes del establecimiento antes de ser detenido por Carabineros. Ahora enfrentará cargos por homicidio consumado, homicidio frustrado reiterado y porte de arma blanca, en una investigación que sigue en desarrollo.
IMPACTO EN COBRELOA Y VÍNCULO CON UNA DE LAS VÍCTIMAS
La tragedia no solo ha golpeado al ámbito educativo, sino también a instituciones emblemáticas de la ciudad. El club Cobreloa manifestó públicamente su pesar y solidaridad, tras confirmarse que la paradocente herida mantiene un vínculo directo con uno de sus trabajadores.
A través de un comunicado, la institución expresó que se trata de “un día difícil para Calama” y envió su apoyo a las familias afectadas. En particular, dedicaron palabras a su colaborador Francisco González Alavia, ya que la funcionaria gravemente herida es su tía, identificada como Haydee Moya.
El club también entregó condolencias a la familia de la inspectora fallecida, destacando su calidad humana, y extendió un mensaje de fuerza a todos quienes permanecen afectados o en recuperación, sumándose así a las múltiples muestras de apoyo surgidas desde la comunidad.
Finalmente, en las últimas horas se actualizó el estado de salud de la segunda inspectora afectada. La profesional presenta heridas de gravedad, principalmente en la zona abdominal, pero se encontraría fuera de riesgo vital, según los antecedentes conocidos.
El hecho, que dejó además a varios estudiantes lesionados, ha generado conmoción en la comunidad, por lo que la Municipalidad de Calama decretó tres días de duelo comunal como señal de apoyo a las familias afectadas y llamado a la reflexión tras esta tragedia.







