
El Gobierno de Gabriel Boric cerró su gestión con una situación financiera más compleja de lo previsto, entregando una herencia fiscal al presidente José Antonio Kast con un déficit estructural que alcanzó el 3,55% del PIB en 2025. Esta cifra, revelada en el reciente Informe de Finanzas Públicas (IFP), supera ampliamente la proyección del 2,2% realizada en el tercer trimestre y se aleja drásticamente de la meta del 1,1% fijada originalmente por el Ministerio de Hacienda. El incumplimiento por tercer año consecutivo de la regla fiscal se explica, según el reporte oficial, por una recaudación tributaria no minera que resultó ser la más baja de la última década, exceptuando el periodo de pandemia.
A pesar del saldo negativo en el balance, el informe destaca un hito en la gestión de la deuda bruta, la cual logró frenar su crecimiento por primera vez en casi 20 años, estabilizándose en un 41,7% del PIB. Este indicador de solvencia permitió un ahorro significativo para las arcas fiscales en el pago de intereses. No obstante, la desviación en los ingresos, estimada en $1,3 billones, estuvo marcada por menores impuestos de grandes empresas y una caída en el Impuesto Adicional, factores que terminaron por configurar un escenario de disciplina fiscal bajo presión durante el último año de mandato.
En relación con ello, la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, detalló que «alcanzar este nivel de solvencia le significa al Estado de Chile un ahorro cercano a US$1.000 millones anuales en pago de intereses». La autoridad precisó además que el gasto primario, indicador clave para medir la disciplina de las finanzas públicas, «se ubicó en 23,0% del PIB el año pasado, un nivel que no se veía hace casi una década», destacando este punto como un esfuerzo por contener el desembolso estatal frente a la volatilidad de los ingresos.
Desde el Ministerio de Hacienda sostuvieron que «la diferencia con lo proyectado en el IFP anterior se explica principalmente por los mayores ajustes cíclicos de los ingresos de cobre y por la concreción de la recaudación tributaria no minera más baja en una década». El organismo técnico detalló en su comunicado que el déficit efectivo preliminar fue de 2,8%, mientras que el crecimiento real del producto se situó en 2,3%, cifra levemente inferior a lo esperado debido a disrupciones operacionales en el sector minero, aunque valoraron que la inflación consolidó su convergencia hacia la meta establecida.







