
Tras la aprobación en general del proyecto estrella del Presidente José Antonio Kast, las bancadas de izquierda y centro-izquierda articulan una estrategia masiva para modificar el articulado. Diputados advierten que la tramitación será un «sufrimiento» para el Ejecutivo, mientras el oficialismo acusa un intento de boicot y obstruccionismo.
Lo que parecía ser un triunfo para La Moneda tras la aprobación en general del Plan de Reconstrucción en la Comisión de Hacienda, se ha transformado en el preludio de una de las batallas legislativas más crudas de los últimos años. Con un plazo que vence este lunes al mediodía, la oposición de izquierda ha anunciado el ingreso de una cifra sin precedentes: cerca de 2.500 indicaciones que buscan reformular por completo la iniciativa gubernamental.
La estrategia del «desborde»: 2.500 reparos al proyecto
El diputado Jaime Araya (IND-PPD) fue el encargado de encender las alarmas al revelar la magnitud de la ofensiva. Según el parlamentario, la capacidad de articulación de las bancadas opositoras superó las expectativas del Ejecutivo. «Si nosotros (PPD) estamos en las 300, probablemente el PC va a llegar con 600 y el Frente Amplio con 1.000. Va a andar cerca de las 2.500 tranquilamente«, aseguró Araya, calificando la situación no como una inundación, sino como un «tsunami» que hará la tramitación «inviable» e «inmanejable» para el Gobierno.
El diseño táctico es claro: obligar al oficialismo a discutir y votar indicación por indicación. «Imagínate lo que significa negarte indicación por indicación. Si el presidente la declara inadmisible, ahí tengo 3 minutos para fundamentar por qué es admisible», explicó el legislador, anticipando semanas de estancamiento en la Comisión.
El «Chile Real» frente al modelo de Kast
La oposición justifica esta arremetida señalando que el proyecto original es «autoritario» y «poco democrático». La diputada Gael Yeomans (FA) acusó al Gobierno de intentar «baipasearse» al Congreso sin escuchar a los expertos. Por su parte, la agenda de indicaciones anunciada por Araya y otros parlamentarios abarca una miscelánea de temas que van mucho más allá de la reconstrucción:
- Alivio Económico: Rebaja al impuesto específico a los combustibles (MEPCO), devolución del IVA en bienes básicos y del crédito hipotecario, y creación de un fondo de alivio para familias endeudadas.
- Pymes y Empleo: Pago a 30 días obligatorio, protección frente a los abusos del factoring, y subsidios específicos para mujeres y jóvenes.
- Seguridad y Justicia: Cárcel efectiva para la colusión, recompensas para denuncias de corrupción, devolución de la acción penal tributaria a la Fiscalía y compra de unidades móviles para Carabineros.
El Partido Socialista y la Agenda «Chile 2050»
A diferencia del tono más confrontacional de otras bancadas, los diputados del Partido Socialista (PS) entregaron en La Moneda una propuesta que calificaron de «seria y responsable». Bajo el concepto «Chile 2050», los socialistas proponen ejes de soberanía energética, educación trilingüe y destinar el 1% del presupuesto a I+D.
El jefe de bancada, Raúl Leiva, enfatizó que, aunque mantendrán posiciones marcadas, no renunciarán a un debate institucional. Sin embargo, su propuesta también incluye medidas de alto impacto, como la eliminación del Dicom histórico y la supresión de la invariabilidad tributaria por 25 años que propone el Ejecutivo.
La reacción del Ejecutivo: «Obstruccionismo y boicot»
Desde el Palacio de La Moneda, el Presidente José Antonio Kast no tardó en reaccionar a la estrategia opositora, señalando que estas acciones solo buscan «obstaculizar y boicotear» una reforma que el país necesita con urgencia para salir del estancamiento.
Desde el oficialismo, el argumento es que el uso de miles de indicaciones es una herramienta para dilatar la votación y desgastar al ministro de Hacienda. No obstante, el diputado Boris Barrera (PC) recordó que esta es una herramienta legal que incluso la derecha utilizó en el pasado, citando el caso de la Ley de Pesca.
Con la votación en particular a la vuelta de la esquina, el Congreso se prepara para una jornada de lunes maratónica. El destino del Plan de Reconstrucción pende de un hilo, atrapado entre la urgencia del Gobierno y un «tsunami» de indicaciones que promete cambiar las reglas del juego económico y social de Chile.




