
El poblado precordillerano de la comuna de Pozo Almonte cumple tres días seguidos sin el único suministro eléctrico que tienen durante el día. La falla del motor, que tiene 15 años de uso, amenaza la conservación de alimentos de los adultos mayores residentes y pone en jaque la celebración de San Santiago, donde esperan a más de 300 visitantes.
La paciencia en la localidad precordillerana de Macaya se agota a oscuras. Desde este lunes, el único generador diésel que alimenta de energía al pueblo dejó de funcionar por completo, dejando a los habitantes sin las cuatro horas diarias de luz que reciben habitualmente entre las 19:00 y las 23:00 horas.
La situación es crítica no solo por la penumbra en las calles, sino por la supervivencia básica de quienes habitan el sector durante todo el año. Alrededor de 27 residentes permanentes —de los cuales la gran mayoría son adultos mayores— se quedaron sin posibilidad de encender refrigeradores o congeladores para mantener sus alimentos y carnes.
El dirigente y presidente de los vecinos de Macaya, no oculta su frustración tras acumular varios días de malas noticias: «Estamos así desde el lunes. El motor que tenemos acá tiene como 15 años ya, entonces está con fallas recurrentes. La última mantención fue hace más de seis meses y ahora volvió a fallar. Esas cuatro horitas de luz nos sirven para los refrigeradores, para la mantención de los alimentos y por la seguridad de los adultos mayores», explica con preocupación desde la quebrada.
TÉCNICOS EN CAMINO Y UN MOTOR QUE YA NO DA MÁS
Tras los insistentes llamados a la Municipalidad de Pozo Almonte, desde el municipio que encabeza el alcalde Richard Godoy informaron a la comunidad que durante la jornada se trasladarían al sector mecánicos y eléctricos para evaluar los daños en la maquinaria.
Los pobladores cruzan los dedos para que la falla no requiera un repuesto inalcanzable o una reparación prolongada. La preocupación principal recae en la vulnerabilidad de los ancianos del pueblo, quienes dependen del suministro para estar comunicados con sus familias y resguardarse en la noche.
LA FIESTA DE SAN SANTIAGO EN RIESGO: SIN LUZ Y SIN CAMIONES ALJIBE
El problema de la electricidad estalló en el peor momento posible. Este viernes 24 de julio arranca la festividad patronal de San Santiago, una fecha donde la población flotante del pueblo se multiplica durante tres días. Mientras durante el año viven menos de 30 personas, para la fiesta se espera la llegada de al menos 300 devotos y comuneros que retornan a su tierra originaria.
Para rematar el escenario, la comunidad no cuenta con red de agua potable formal y se abastece únicamente de vertientes ancestrales, cuyo flujo es escaso e insuficiente para recibir a una multitud. Al solicitar apoyo logístico al municipio para enfrentar el evento, la respuesta los dejó aún más helados.
«Le pedimos ayuda a la municipalidad y nos están diciendo que tampoco nos pueden mandar camiones aljibe para el agua. No sé qué está pasando este año porque siempre nos ayudaban. Tampoco tienen camiones para la limpieza de los baños públicos. Se nos han juntado varias cositas malas a puertas de nuestra fiesta», detalla el dirigente.
GESTIONES DE EMERGENCIA MÁS ALLÁ DE POZO ALMONTE
Ante la falta de respuestas concretas y con el tiempo corriendo en contra, los dirigentes del pueblo ya evalúan tocar puertas en Iquique y activar redes regionales para conseguir agua en camiones aljibe antes del fin de semana.
Si la solución técnica para el generador no llega dentro de las próximas horas, la festividad religiosa más importante del poblado de Macaya tendrá que desarrollarse completamente a oscuras, obligando a los pobladores a maximizar los escasos recursos hídricos ancestrales para atender a los cientos de fieles que ya van en camino.




