
A más de tres décadas de la crisis ambiental de los Polimetales, una investigación de la Universidad de Chile detectó concentraciones elevadas de plomo, arsénico, zinc y otros metales potencialmente tóxicos en diversos sectores de Arica. El análisis, desarrollado por académicos de la Facultad de Ciencias, abarcó muestras en 17 puntos urbanos, identificando los niveles más altos en los cruces de Linderos con Azolas, Óscar Bonilla con Barros Arana y la avenida Luis Beretta Porcel, asociando la distribución del material a los antiguos acopios suecos combinados con la actividad urbana e industrial.
Respecto a la permanencia de estos residuos en el terreno, el líder de la investigación y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, Carlos Manzano, explicó que «en Arica pudimos observar que la señal del evento de contaminación ocurrido hace más de 30 años todavía está presente en algunos sectores». Pese a que los desechos ingresados en 1984 y 1985 fueron retirados tras generar graves secuelas sanitarias, los resultados evidencian la persistencia de la huella contaminante en el territorio.
VIGILANCIA SANITARIA
Si bien los autores del estudio precisaron que los datos no miden impacto directo en personas, advirtieron que la presencia de los elementos justifica mantener la vigilancia ambiental y sanitaria, especialmente en zonas residenciales y de uso infantil. Asimismo, el informe reabrió el debate por la falta de una norma nacional de suelos, obligando a usar parámetros internacionales para determinar la recuperación de terrenos contaminados.




