
El megaoperativo conjunto entre la Fiscalía de Arica, el OS7 de Carabineros y Gendarmería incluyó el allanamiento simultáneo de siete inmuebles y el registro de 17 celdas. De los seis detenidos de diversas nacionalidades, cuatro quedaron bajo la medida cautelar de prisión preventiva tras incautarse armas, dinero y más de 1,8 kilos de sustancias ilícitas.
En un golpe estratégico e interinstitucional contra las mafias que operan al interior de los recintos penitenciarios del norte del país, la Fiscalía Local de Arica, en conjunto con personal especializado de la sección OS7 de Carabineros y la Oficina de Seguridad Interna de Gendarmería de Chile, lograron la completa desarticulación de una organización criminal dedicada a la internación masiva de sustancias ilícitas al Complejo Penitenciario de Acha.
El procedimiento de alta complejidad, denominado como un éxito en la persecución penal de la macrozona norte, concluyó con la detención de seis imputados —incluyendo a un adolescente—, además de la incautación de un importante arsenal de armas de fuego, municiones de alto calibre, millonarios montos de dinero en efectivo y un nutrido cargamento de estupefacientes que pretendía ser comercializado en los patios del penal.
Una estructura jerárquica liderada por una mujer
De acuerdo con los antecedentes recopilados por la carpeta investigativa del Ministerio Público, las indagatorias científicas y el seguimiento técnico permitieron establecer que esta agrupación criminal se encontraba operativa y con funciones activas desde el año pasado. Las pesquisas arrojaron un dato clave sobre la estructura: la red delictiva era liderada de forma jerárquica por una mujer, quien coordinaba las operaciones tanto en el exterior como los nexos internos en el penal.
Respecto a la dinámica del modus operandi, la fiscalía determinó que la organización montó una sofisticada red de logística humana. Para cumplir sus objetivos, la agrupación reclutó a varias personas con el fin de que se enrolaran formalmente como visitas oficiales de internos del penal de Acha. Una vez validados en los sistemas, estos brazos operativos acudían al recinto carcelario llevando encomiendas y ocultando hábilmente la droga entre sus vestimentas, elementos que lograban burlar los primeros controles para ser entregados a determinados reos, quienes se encargaban de la posterior dosificación, venta y distribución en los módulos.
Allanamiento masivo: Siete casas y 17 celdas bajo registro
Tras consolidar las pruebas y obtener las respectivas autorizaciones e instrucciones de entrada y registro por parte del Tribunal de Garantía, se coordinó un masivo despliegue policial de madrugada. Con el apoyo de unidades tácticas del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) y de la Prefectura de Control de Orden Público (COP) de Carabineros, se allanaron simultáneamente siete inmuebles urbanos en la ciudad de Arica, capturando a los integrantes libres de la banda, de nacionalidades chilena, boliviana y venezolana.
En paralelo al despliegue en las calles, personal especializado de Gendarmería ejecutó una ofensiva interna en los recintos penales de la región. De forma sincronizada, los oficiales registraron un total de 15 celdas del Complejo Penitenciario de Acha y dos celdas del Centro Penitenciario Femenino (CPF). Esta requisa interna permitió neutralizar las redes de distribución, incautando dinero en efectivo derivado de las ventas, pequeñas dosis de droga listas para consumo y teléfonos celulares con los que los internos mantenían las coordinaciones con el exterior.
El arsenal y las sustancias incautadas
El balance material del operativo desarrollado en las viviendas particulares expuso el poder económico y de fuego que ostentaba la organización. La PDI y Carabineros lograron incautar un total de más de 1,8 kilos de sustancias ilícitas, un cargamento mixto compuesto por metanfetamina análoga, clorhidrato de cocaína, pasta base y marihuana.
Además del estupefaciente, el OS7 sacó de circulación un peligroso poder de fuego: una pistola marca Taurus calibre 9mm con su respectivo cargador, la cual se encontraba acompañada de 21 cartuchos de munición calibre 9mm y un cartucho calibre .22-250, todos elementos en perfecto estado y sin percutir. Durante el registro de los inmuebles también se halló la suma de $2.191.000 de pesos en dinero en efectivo, 10 teléfonos celulares de última generación utilizados para las operaciones de coordinación y dos pesas digitales empleadas para el pesaje de la droga.
Tribunales: Cuatro criminales tras las rejas
Los seis miembros de la agrupación delictiva fueron trasladados hasta el Juzgado de Garantía de Arica, donde la Fiscalía procedió a la correspondiente audiencia de formalización de la investigación. El Ministerio Público imputó de forma diferenciada cargos criminales por los delitos de tráfico de drogas, asociación ilícita para el tráfico de drogas, posesión ilegal de arma de fuego y de municiones, y receptación de vehículo motorizado.
Atendida la gravedad de las penas, el tribunal acogió la solicitud de la fiscalía y decretó la medida cautelar de prisión preventiva para cuatro de los imputados adultos, por considerar que su libertad representa un peligro inminente para la seguridad de la sociedad. En tanto, el adolescente involucrado quedó bajo la medida de arresto domiciliario nocturno, mientras que un sexto imputado quedó a la espera de citación sin medidas cautelares urgentes.
El balance de las autoridades
“La investigación se trabajó con el OS7 de Carabineros y contó con la colaboración de la Oficina de Seguridad Interna del Complejo Penitenciario, con quienes se desarrolló una relación bastante estrecha y de colaboración para la implementación de una serie de técnicas investigativas que permitieron detectar la estructura criminal, determinar sus partícipes y los roles que cumplían”, destacó el fiscal del caso, Gonzalo Figueroa.
Por su parte, el prefecto de Carabineros de Arica, coronel Carlos Mesa, valoró el despliegue de las unidades tácticas: “Este importante trabajo en conjunto entre Carabineros, Ministerio Público y Gendarmería permitió desbaratar esta organización criminal que se dedicaba a la internación de sustancias ilícitas al recinto penal y detener a los responsables, labor investigativa que se ha desarrollado con un alto profesionalismo”.
Finalmente, el director regional (s) de Gendarmería de Chile, teniente coronel Rodolfo Lagos Muñoz, cerró el balance ratificando el compromiso de la institución con la seguridad intramuros: “Como institución estamos comprometidos con la seguridad pública, desarrollando un trabajo permanente, coordinado e interinstitucional que permite desarticular bandas criminales, evitar la comisión de delitos y potenciar el funcionamiento normal del régimen interno en las unidades penales”, sentenció la autoridad penitenciaria.




