
El evento telúrico, con epicentro al noreste de Calama, fue percibido con distinta intensidad desde Arica hasta la Región de Atacama. Pese a la magnitud y la larga duración del movimiento, que generó alarma y evacuaciones preventivas, los organismos de emergencia reportan, de forma preliminar, solo daños menores, así como cortes en el suministro eléctrico en más de 27 mil clientes en la región de Antofagasta.
Una jornada de alta tensión vivieron los habitantes de las regiones del norte de Chile este lunes 25 de mayo. A las 17:52 horas, un sismo de magnitud 6.9 Mwp sacudió la zona, teniendo como referencia un epicentro ubicado 20 kilómetros al noreste de Calama. Según el Centro Sismológico Nacional, el movimiento se originó a una profundidad de 114 kilómetros, factor determinante para que su percepción fuera reportada en un rango geográfico sumamente amplio.
La magnitud del evento y su inusual duración —que se extendió por varios segundos— provocaron momentos de angustia y evacuaciones preventivas en recintos públicos, centros de salud y hogares, desde Arica hasta Copiapó. No obstante, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) descartó rápidamente cualquier riesgo de tsunami para las costas del país.
Autoridades en terreno y monitoreo constante
Desde el momento en que se registró el sismo, el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) activó sus protocolos. Patricia Montenegro, directora de Senapred en la Región de Tarapacá, llamó a la calma e indicó que, si bien el sismo fue percibido con intensidad, la región se mantiene con total normalidad en cuanto a suministros básicos. La única afectación reportada fue la presencia de rodados menores en la Ruta A-1, a la altura del kilómetro 291, donde equipos de Vialidad ya trabajan en el despeje.
En la zona del epicentro, la situación también fue monitoreada de cerca. El General Cristian Montre, Jefe de Zona de Antofagasta, quien se encontraba en Calama al momento del sismo, describió el evento como uno de los más intensos registrados en los últimos años en la región. «Las cosas en las casas se cayeron, mobiliarios, televisores. Fue bastante fuerte, pero afortunadamente no tenemos situaciones que lamentar, sobre todo en la vida de las personas», señaló el oficial, confirmando que los cuarteles policiales y las rutas interiores se encuentran bajo inspección y, hasta el momento, operativas.
Sin embargo, el movimiento telúrico dejó a más de 27 mil clientes sin suministro eléctrico en la región de Antofagasta, de acuerdo con información reportada por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).
Gestión municipal y contención ciudadana
El despliegue municipal ha sido clave en las horas posteriores al evento. La alcaldesa de Sierra Gorda, Adriana Rivera, destacó que sus equipos han estado en terreno priorizando el apoyo a los grupos más vulnerables. «Nuestra Dirección de Desarrollo Comunitario está acompañando especialmente a nuestros adultos mayores, entregando contención, ya que principalmente ha sido mucho susto y ansiedad producto de lo extenso que fue el temblor», explicó. La edil agregó que, tras la activación de protocolos en las faenas mineras y la red asistencial, no se reportan situaciones graves.
Reporte de intensidades (Mercalli)
El sismo se sintió con distintas intensidades, siendo las regiones de Antofagasta y Tarapacá las más afectadas por la percepción del movimiento:
- Región de Antofagasta: Antofagasta, Tocopilla, Mejillones y Sierra Gorda marcaron VI grados, mientras que San Pedro de Atacama y María Elena alcanzaron los V grados.
- Región de Tarapacá: Alto Hospicio, Iquique, La Tirana, Pica y Pisagua reportaron una intensidad de V grados.
- Región de Arica y Parinacota: Cuya y Codpa marcaron V grados, mientras que Arica ciudad y San Miguel de Azapa se mantuvieron en IV grados.
- Región de Atacama: La percepción fue más leve, alcanzando IV grados en Chañaral, Diego de Almagro y El Salvador.
Las autoridades insisten en mantener la calma y estar atentos a la información oficial, dado que la zona ha presentado réplicas tras el evento principal. El llamado es a la cultura preventiva que caracteriza a los habitantes del norte grande, manteniendo las vías despejadas para los vehículos de emergencia y evitando la propagación de rumores en redes sociales.




