
El Tribunal Oral en lo Penal dictó sentencia absolutoria para una mujer que fue encarcelada luego de un violento asalto en su hogar. Tras más de un año privada de libertad, la justicia acreditó que las cajas con sustancias ilícitas le pertenecían a una «amiga» y que ella desconocía totalmente su contenido, reabriendo el debate sobre el uso de la prisión preventiva en Chile.
Un dramático vuelco judicial se vivió en Arica tras conocerse la absolución de una mujer que permaneció 15 meses recluida en el Centro Penitenciario Femenino. Lo que para la fiscalía era un caso de tráfico de drogas, resultó ser una cadena de infortunios que comenzó con un robo con intimidación y terminó con una inocente tras las rejas.
El origen: Un asalto que terminó en detención
Los hechos se remontan al 17 de octubre de un año anterior, cuando un grupo de desconocidos armados ingresó al domicilio de la afectada para asaltarla. Tras la denuncia, Carabineros llegó al lugar y, en medio de las diligencias por el robo, trasladó varias cajas encontradas en la vivienda hacia la comisaría.
Fue en el recinto policial, y no en la casa de la víctima, donde se descubrió que las cajas contenían droga. Al día siguiente, la mujer, que aún procesaba el trauma del asalto, fue imputada por tráfico de drogas y quedó bajo la medida cautelar de prisión preventiva.
El juicio: Sin conocimiento ni dolo
Durante el juicio oral, la defensa, encabezada por la defensora penal pública Sofía Makaus, logró desmoronar la tesis acusatoria. Se acreditó que:
- Origen de la droga: Las cajas habían sido entregadas por una «amiga» de la mujer, quien le pidió guardarlas temporalmente.
- Falta de conocimiento: La dueña de casa nunca supo qué había dentro de los paquetes y no participó en ninguna transacción ilícita.
- Ausencia de dolo: El tribunal concluyó que no existió intención de cometer un delito, ya que la acusada actuó bajo una confianza ciega hacia su conocida.
El costo de la «presunción de culpabilidad»
Este fallo pone nuevamente en el centro de la polémica el uso de la prisión preventiva en Chile. La mujer pasó más de un año en la cárcel antes de que se evaluaran las pruebas que finalmente demostraron su inocencia.
«Se logró acreditar que mi representada no tenía conocimiento del contenido de las cajas ni participación en el delito», señaló Makaus, subrayando la fragilidad de la presunción de inocencia cuando los sistemas de persecución penal se ven tensionados por la lucha contra el narcotráfico.
Hoy, con la sentencia absolutoria en mano, la mujer recupera su libertad, pero queda con la huella de 15 meses de una vida interrumpida por un delito que jamás cometió.




