
La Dirección del Trabajo fijó reglas estrictas para la implementación de la segunda fase de la normativa. Desde la prohibición de bajar sueldos hasta la fórmula obligatoria en caso de no existir acuerdo entre jefe y empleado, revisamos los detalles clave de este cambio legal.
Este domingo 26 de abril de 2026 marca un hito en el mercado laboral chileno. Entra en vigencia la segunda etapa de la Ley de 40 Horas, reduciendo el límite máximo de la jornada ordinaria de 44 a 42 horas semanales. Este ajuste, que busca mejorar la calidad de vida y la conciliación entre trabajo y familia, viene acompañado de nuevos criterios emitidos por la Dirección del Trabajo (DT) para evitar interpretaciones erróneas y abusos.
Expertos coinciden en que esta fase beneficiará principalmente a los trabajadores del sector privado regidos por el Código del Trabajo, afectando a rubros masivos como el comercio, la construcción y la industria.
¿Quiénes reciben el beneficio y quiénes quedan fuera?
La reducción aplica a todos los trabajadores con jornada ordinaria que, hasta hoy, cumplen 44 horas semanales. Sin embargo, la normativa es clara respecto a las exclusiones:
- Beneficiados: Trabajadores del sector privado sujetos al artículo 22, inciso primero.
- Excluidos: Funcionarios del sector público (planta y contrata), trabajadores a honorarios e independientes.
- Cargos de confianza: Bajo el nuevo criterio del artículo 22, inciso segundo, quedan fuera gerentes, administradores y apoderados con facultades de administración, siempre que su labor no permita una fiscalización superior inmediata por su propia naturaleza.
Sobre esto último, la DT precisó que el uso de GPS o sistemas de reporte tecnológico no basta por sí solo para establecer una fiscalización inmediata, por lo que cada caso debe analizarse según la realidad efectiva de las funciones.
El «Plan B»: ¿Qué pasa si no hay acuerdo entre empleador y trabajador?
La ley privilegia que ambas partes acuerden cómo distribuir la rebaja. No obstante, si no hay consenso, la Dirección del Trabajo estableció una fórmula de aplicación obligatoria:
- Jornada de 5 días: La rebaja de dos horas debe aplicarse restando una hora al término de la jornada en dos días distintos.
- Jornada de 6 días: Se deben rebajar 50 minutos en dos días y 20 minutos en un tercer día, siempre al finalizar el turno.
Es fundamental recalcar que el empleador no puede fraccionar la rebaja de forma arbitraria en pequeños minutos diarios (por ejemplo, salir 24 minutos antes cada día), ya que la ley busca una reducción significativa que el trabajador pueda aprovechar.
Líneas rojas: Lo que las empresas tienen prohibido hacer
Para proteger la integridad del espíritu de la ley, la normativa y los dictámenes de la DT han establecido prohibiciones drásticas para las empresas:
- Prohibición de bajar sueldos: La aplicación de esta ley «en ninguna circunstancia podrá representar una disminución de las remuneraciones».
- Intocable el tiempo de colación: No se puede «ajustar» la jornada descontando minutos al tiempo de almuerzo o colación. La rebaja es sobre la jornada efectiva de trabajo.
- Sin sobrecarga unilateral: No es válido exigir que se realice la misma carga de trabajo en menos tiempo sin ajustes previos en los procesos o recursos de la empresa.
El desafío de la productividad
Especialistas como María Isabel Cáceres de Adecco Chile y el abogado Pedro Pizarro destacan que este cambio requiere un anexo de contrato y una comunicación fluida. Por su parte, el docente Guillermo Riquelme enfatiza que el éxito de esta etapa dependerá de cómo las empresas logren adaptar sus procesos sin afectar el bienestar del trabajador ni su salario.
A partir de este lunes, las inspecciones del trabajo pondrán especial foco en que estas dos horas de libertad ganadas por los chilenos se respeten íntegramente al final de cada jornada.




