
La dimisión voluntaria de Marcelo Vergara se suma a los ruidosos alejamientos de los extitulares de Trabajo y Agricultura. Con este nuevo movimiento en la puerta norte, el Gobierno ya anota la preocupante cifra de 24 seremis renunciados a nivel nacional.
La estabilidad del equipo de Gobierno en la puerta norte del país vuelve a quedar en entredicho. Este jueves, el Ministerio de Hacienda selló la renuncia voluntaria de Marcelo Vergara Albarracín a la jefatura de la seremía de Arica y Parinacota, transformándose en la tercera baja de primera línea que sufre el gabinete regional en lo que va del año.
Las salidas consecutivas en el territorio encendieron los análisis políticos locales debido a la constante rotación de liderazgos en carteras con alta incidencia económica y social.
El alejamiento de Vergara no es un hecho aislado, sino que se suma a un historial reciente de tropiezos administrativos en la zona. Primero fue el turno del ahora exseremi de Agricultura, Jorge Heiden Campbell, quien dio un paso al costado tras la realización de un control de test de drogas obligatorio aplicado a los cuadros directivos.
Semanas más tarde, el Ejecutivo enfrentó un nuevo bochorno con la salida de la exseremi del Trabajo y Previsión Social, Nataly Cruz Plaza, luego de que se descubriera que no cumplía con el requisito legal de contar con cinco años de experiencia profesional para ejercer el cargo.
Economía asume el timón de emergencia
Desde el nivel central reaccionaron de forma escueta mediante un breve comunicado público. La cartera de Hacienda detalló que la salida de Vergara se hizo efectiva este viernes 17 de julio, limitándose a agradecer formalmente la labor prestada por el ingeniero durante estos meses de gestión.
Para evitar un vacío de poder en una zona extrema que requiere tramitaciones urgentes, el Gobierno determinó que la actual seremi de Economía, Fomento y Turismo, Romina Cifuentes, asumirá la subrogancia de Hacienda de forma inmediata mientras La Moneda cocina el nombre del reemplazante definitivo.
Una crisis de nombres que salpica a todo el país
El problema para el palacio de Gobierno es que el goteo de renuncias en el extremo norte refleja un fenómeno que se repite de norte a sur. Con la salida del jefe de las finanzas públicas en Arica, el actual Gobierno ya anota la preocupante cifra de 24 seremis renunciados en menos de cinco meses de mandato.
Esta seguidilla de vacantes, gatillada por fallas en las revisiones de currículums, problemas de convivencia interna o simplemente desajustes políticos con los partidos oficialistas, mantiene con dolor de cabeza a los delegados presidenciales a lo largo del territorio.
Las federaciones gremiales y los parlamentarios locales ya comenzaron a presionar para que los nombramientos que faltan en Arica se cierren rápido, advirtiendo que la burocracia regional y los proyectos de inversión local no pueden seguir esperando que Santiago solucione sus problemas de instalación de personal.




