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CRISIS SANITARIA EN ÁFRICA: EL ÉBOLA YA COBRA MÁS DE 860 VIDAS EN EL CONGO Y LA LETALIDAD ROZA EL 40%

A dos meses de declararse la alerta oficial, el gobierno de la RDC confirmó un fuerte repunte con 36 muertes en solo un día. Mientras cinco provincias del país batallan a contrarreloj para frenar los contagios, la vecina Uganda respira aliviada tras dar de alta a su último paciente.

El escenario epidemiológico en el corazón de África se vuelve cada vez más complejo. El gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) entregó un balance durísimo sobre la evolución del brote de ébola: la cifra de fallecidos ya escaló a 864 personas, mientras que los contagios confirmados superan la barrera de los 2.180 casos.

Los datos, recopilados por el Ministerio de Comunicación y Medios con corte al 16 de julio, revelan que la agresividad de la enfermedad no da tregua, fijando una tasa de letalidad actual del 39,6% a exactos dos meses de haberse declarado la emergencia sanitaria el pasado 15 de mayo.

El ritmo de propagación mantiene en alerta máxima a los equipos médicos desplegados en el terreno. El último reporte diario encendió las alarmas al registrar 56 nuevos contagios y 36 muertes adicionales en apenas 24 horas. Actualmente, la presión sobre el sistema de salud es enorme, con 722 pacientes que se encuentran bajo estricto aislamiento o internados en centros hospitalarios. En la otra vereda, la única nota positiva del informe destaca que 412 personas han logrado recuperarse por completo de la infección, mientras los equipos de salud logran mantener una tasa de rastreo de contactos del 66,9%.

Cinco provincias cercadas por el avance de la epidemia

La geografía del brote muestra un avance complejo que se concentra principalmente en la zona oriental del territorio congoleño. Hasta el momento, las autoridades sanitarias identificaron focos activos en las provincias de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y la provincia de Tshopo, esta última ubicada en el sector centro-norte del mapa nacional. Sin embargo, todas las miradas apuntan al mismo punto crítico: la provincia de Ituri se consolidó firmemente como el epicentro absoluto de la epidemia, concentrando el mayor volumen de casos y muertes.

Para intentar levantar un muro de contención contra el virus, los brigadistas de salud cambiaron la estrategia en los territorios afectados. Desde el Ministerio de Comunicación confirmaron que los equipos de respuesta rápida están reforzando la vigilancia activa y la detección precoz directamente en las comunidades. El foco está puesto en acelerar la atención primaria de los pacientes y ajustar el seguimiento de las redes de contacto para cortar la cadena de transmisión en los barrios y aldeas antes de que los casos sigan saltando hacia nuevas regiones.

El respiro de Uganda y la cuenta regresiva de los 42 días

A diferencia del complejo panorama que vive la RDC, al otro lado de la frontera la situación sanitaria tomó un rumbo completamente distinto. Las autoridades de Uganda dieron un paso gigante al dar de alta al último paciente contagiado con ébola que permanecía internado en sus centros asistenciales. El país vecino cerró su balance con un total de 20 casos confirmados en su territorio, de los cuales 15 correspondían a casos importados directamente desde el Congo, registrando un saldo de dos personas fallecidas durante todo el periodo de crisis.

Con este último paciente recuperado y fuera de peligro, el gobierno ugandés activó de inmediato los protocolos internacionales de seguridad biológica. Uganda inició formalmente la cuenta atrás de 42 días consecutivos sin nuevos contagios, el plazo técnico obligatorio que exigen los organismos de salud para declarar oficialmente el fin del brote en su territorio. Mientras tanto, en el Congo la batalla sigue abierta y con un pronóstico reservado, obligando a las naciones fronterizas a mantener los ojos bien abiertos para evitar que el virus vuelva a cruzar las líneas limítrofes.

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