
En una exhibición brutal de pegada en Estados Unidos, los «Three Lions» se impusieron por 6-4 gracias a los dobletes de Saka y la categoría de Bellingham. Pese a que la escuadra de Mbappé rozó la hazaña tras remontar un 4-0 en contra, el cuadro británico reaccionó a tiempo para abrochar el tercer lugar del Mundial 2026.
El partido por el tercer lugar de los mundiales arrastra la vieja fama de ser un trámite aburrido, pero lo que hicieron Inglaterra y Francia en Miami rompió todos los libretos conocidos.
En una exhibición brutal de pegada ofensiva y licencias defensivas, los británicos vencieron por 6-4 a la escuadra gala en el Hard Rock Stadium, quedándose con la medalla de bronce y el suculento premio de consuelo de la cita norteamericana en el duelo más espectacular de lo que va de torneo.
La primera mitad se transformó en una pesadilla absoluta para el técnico Didier Deschamps. Inglaterra saltó a la cancha decidida a borrar la amargura de la semifinal perdida contra Argentina y necesitó solo dos minutos para golpear gracias a Declan Rice, quien aprovechó una pésima salida gala para clavar un derechazo pegado al palo.
El vendaval de los ‘Three Lions’ no se detuvo: Ezri Konsa puso el segundo de cabeza tras un córner a los 18 minutos y luego comenzó el show de Bukayo Saka. La joya del Arsenal estiró las cifras a los 36′ tras un contragolpe fulminante y firmó su doblete personal en los descuentos de la primera fracción con un zurdazo cruzado que dejó estático a Maignan, estructurando un humillante 4-0 antes del descanso.
La resurrección de Mbappé encendió las alarmas
Quienes pensaron que la historia estaba liquidada subestimaron el orgullo del subcampeón de Qatar 2022. Francia salió al complemento con una fisonomía completamente distinta y de la mano de su máxima figura instaló el suspenso total en Florida. Kylian Mbappé comandó la rebelión a los 48′ definiendo con un tiro cruzado en el área grande. Solo seis minutos más tarde, el propio ‘Kiki’ habilitó con precisión quirúrgica a Bradley Barcola para que batiera a Henderson y decretara el segundo descuento.
Los fantasmas de las viejas eliminaciones inglesas se aparecieron con fuerza en el estadio cuando Mbappé volvió a frotar la lámpara a los 66 minutos, anotando su segundo gol de la tarde con un remate rasante. Con ese tanto, la estrella francesa alcanzó la espectacular cifra de diez conquistas en esta Copa del Mundo. El marcador quedaba 4-3 y el partido de fútbol se transformaba en un choque de boxeo sin amarras, con los franceses volcados en ataque buscando un empate que parecía imposible un rato antes.
Bellingham liquidó el drama en los descuentos
Cuando el asedio galo se sentía con más fuerza, la zaga francesa cometió un error infantil que terminó costando el partido. Una falta penal en el área a los 87 minutos le devolvió el oxígeno a los dirigidos por Gareth Southgate, y Bukayo Saka no perdonó desde los doce pasos para poner el 5-3 y calmar los nervios de su fanaticada.
El tiempo de adición guardaba las últimas dos emociones de la tarde para cerrar una jornada histórica. A los 90+5′, Ousmane Dembélé volvió a recortar distancias para los franceses con una buena definición en el área chica que puso el marcador 5-4, pero la última palabra la tuvo el jugador del Real Madrid.
Dos minutos después, Jude Bellingham selló la victoria definitiva con una obra de arte, sacándose a tres rivales en velocidad dentro del área para definir con la clase que lo caracteriza.
Con este vibrante 6-4, Inglaterra cierra su travesía mundialista en el podio, asegurando de paso una recompensa de 29 millones de dólares por colgarse la medalla de bronce.







