
El reporte del INE correspondiente al trimestre mayo-julio encendió las alarmas en el país con una desocupación nacional de 9,5% y cerca de un millón de cesantes. Sin embargo, nuestra región mostró la tendencia contraria: anotó un descenso de 0,8 puntos en doce meses y se ubicó entre las zonas con menor cesantía del territorio.
Contraste total en las cifras del mercado de trabajo. Mientras la economía nacional sigue empantanada y el desempleo en Chile trepó al 9,5% —su nivel más alto desde mediados de 2021—, el panorama en la Región de Tarapacá entregó un respiro. Según el último boletín del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), nuestra zona registró una tasa de desocupación del 7,8% en el trimestre móvil mayo-julio, ubicándose bastante más abajo del promedio del país y lejos del fantasma de los dos dígitos que hoy golpea a ocho regiones del territorio.
El dato no es menor al mirar el mapa completo. En un año donde el desempleo subió en 11 regiones de Chile, Tarapacá marcó la mayor caída anual junto a Magallanes, anotando un descenso de 0,8 puntos porcentuales en doce meses. Este indicador deja a la región en el quinto lugar nacional con menor cesantía, superada solo por zonas como Aysén (4,0%), Magallanes (5,9%), Antofagasta (6,5%) y Los Lagos (7,7%).
La minería cae, pero la región amortigua el impacto
A nivel país, el cuadro es complejo. La contracción del empleo nacional destruyó más de 16 mil puestos de trabajo y elevó el número total de personas desocupadas a 981 mil. Uno de los sectores que empujó el freno a escala nacional fue precisamente la minería, que anotó un descenso de 6,6% en la ocupación general.
Sin embargo, las dinámicas locales permitieron a Tarapacá desacoplarse del frenazo que sufrieron zonas vecinas como Arica y Parinacota, donde el desempleo se disparó en 3,7 puntos hasta llegar al 10,0%.
El nudo crítico: mujeres e informalidad
Pese a la buena cifra regional, el informe del INE deja sobre la mesa dos alertas estructurales que salpican al norte. La primera es la brecha de género: en todo Chile la desocupación femenina se mantuvo por quinto trimestre consecutivo en dos dígitos (10,3%), empujada principalmente por mujeres que perdieron su empleo o están trabajando de manera independiente por cuenta propia.
El segundo factor sensible es la informalidad laboral. La tasa de ocupación informal en el país subió a 26,5%, afectando de manera directa a la calidad de los puestos de trabajo generados. Aunque Tarapacá logró contener el aumento de la cesantía abierta, la mantención y fiscalización del empleo formal sigue siendo el gran desafío regional para evitar que los desocupados migren al comercio informal.




