
Cuatro iquiqueñas que viajaban rumbo a Río de Janeiro vivieron momentos de incertidumbre luego que el vuelo en el que se trasladaban realizara un aterrizaje preventivo en Mendoza, Argentina, tras detectarse una anomalía mientras cruzaba la cordillera. Las pasajeras permanecieron cerca de seis horas en la aeronave y cuestionaron la escasa información entregada durante la emergencia.
Es así como, Andrea, una de las pasajeras, relató en exclusiva para Vilas Radio, que el vuelo despegó desde Santiago a las 05:20 horas con destino a Brasil y que, cerca de una hora después, comenzaron a percibir una situación fuera de lo habitual. «Se sintió una vibración rara al pasar por la cordillera, unos movimientos extraños, un olor a quemado y hay gente del lado derecho del avión que vio humo. Se nos comunicó que por precaución nos desviaríamos a Mendoza para que chequearan el avión», contó.
SEIS HORAS DE ESPERA E INCERTIDUMBRE
Tras el aterrizaje, los pasajeros permanecieron cerca de cinco horas y media al interior del avión. Durante ese tiempo, según Andrea, solo recibieron agua y un chocolate pequeño, situación que generó preocupación, especialmente entre las familias que viajaban con niños.
«Ya pasaron casi seis horas dentro del avión, había bastantes niños. Ya después de unas cuatro horas empezamos a reclamar», señaló. Posteriormente, los pasajeros descendieron de la aeronave, realizaron el control de Migraciones para ingresar a Argentina y recibieron un café o té con una medialuna mientras esperaban un nuevo vuelo.
Andrea aseguró que la información sobre la emergencia fue limitada. «Por lo que escuchamos, porque tampoco la información fue clara, al parecer estaba muy frío por la cordillera, que algo se congeló. Entonces más que nada son como rumores de qué pasó; alguien dijo que se quemó un motor, que se quemó algo», comentó, agregando que incluso sintieron cuando el tren de aterrizaje fue desplegado mientras aún estaban en el aire.
REPROGRAMARON SUS VACACIONES
La pasajera explicó que viajaba junto a tres amigas iquiqueñas y que el retraso obligó a modificar toda la planificación de sus vacaciones en Brasil, ya que tenían reservado alojamiento, vehículo y actividades para el mismo día de su llegada.
Además, indicó que en Mendoza también permanecía otro vuelo de la misma aerolínea con destino a São Paulo, mientras ambos grupos esperaban aeronaves de reemplazo enviadas desde Santiago.
Pese a la extensa espera, Andrea valoró la actitud de la tripulación durante la emergencia. «Las niñas que trabajaban en el avión fueron muy amables, pero no sabemos realmente lo que pasó o la gravedad del asunto. Acá estamos a la espera, pero estamos todos bien«, concluyó.




