
Ante las inusuales precipitaciones en Iquique y Alto Hospicio, la máxima autoridad de la Iglesia católica local empatizó con las familias afectadas y puso a disposición la Pastoral Social. Además, lanzó un drástico aviso a los conductores para evitar accidentes en calles anegadas.
Las lluvias que golpean al borde costero y al interior de la región no solo movilizan a las autoridades políticas y de emergencia; también tocaron la puerta de la Iglesia local. El obispo de la Diócesis de Iquique, monseñor Isauro Covili, entregó un sentido mensaje a la comunidad, empatizando con las familias que sufrieron el anegamiento de sus hogares y confirmando daños en diversos templos de la zona.
Con el pronóstico de precipitaciones latente para las próximas jornadas, el monseñor apeló al sentido común y a la solidaridad entre vecinos. El llamado principal apunta a tenderle la mano a quienes lo están pasando mal por las filtraciones, pero sobre todo a no exponerse a accidentes absurdos mientras dura la contingencia meteorológica.
ADVERTENCIA POR TRABAJOS EN TECHOS Y CONDUCCIÓN EN PELIGRO
En su mensaje a los fieles y residentes de Tarapacá, el líder religioso hizo un hincapié muy concreto sobre las maniobras de riesgo en los hogares. Covili pidió expresamente a la población no subirse a los techos con la superficie mojada, advirtiendo que una maniobra apresurada para reparar filtraciones puede terminar en caídas graves o tragedias familiares.
La preocupación del obispo también se trasladó a las pistas de Iquique y Alto Hospicio, donde el tránsito se ha vuelto extremadamente resbaladizo. «No estamos acostumbrados a manejar con lluvia y agua», enfatizó la autoridad eclesiástica, instando a los conductores a bajar la velocidad, mantener la distancia y manejar con extrema prudencia para no sumar accidentes a la emergencia que ya vive la región.
PASTORAL SOCIAL EN ALERTA Y DESPLIEGUE EN TERRENO
Más allá de las recomendaciones de seguridad, la Diócesis activó de inmediato sus redes de apoyo material. Monseñor Isauro Covili confirmó que la Pastoral Social está totalmente disponible para ir en ayuda de las familias damnificadas, coordinando acciones con organismos públicos y entidades privadas que trabajan en los sectores más vulnerables.
El obispo cerró su mensaje bendiciendo a las familias de Tarapacá y pidiendo que las lluvias cesen sin provocar mayores estragos en la infraestructura local. «Cuidémonos entre todos y velemos por los vecinos que más lo necesitan», remarcó, dejando en claro que la Iglesia mantendrá sus puertas y equipos atentos a la evolución del tiempo en la zona.




