IRÁN PROPONE A EE.UU. REABRIR ORMUZ Y UN ALTO EL FUEGO A CAMBIO DE POSTERGAR EL DEBATE NUCLEAR PARA DESTRABAR EL CONFLICTO

En un giro diplomático enviado a través de mediadores pakistaníes, Teherán busca el fin del bloqueo naval y la guerra, separando la urgencia económica del espinoso enriquecimiento de uranio. La propuesta llega a manos de un Donald Trump que, por ahora, mantiene su postura de «asfixia» petrolera.
En un escenario de máxima tensión geopolítica, el gobierno de Irán ha puesto sobre la mesa de la Casa Blanca una propuesta que busca cambiar el tablero de la guerra y la crisis energética global. Según reveló el portal Axios, Teherán ofreció a la administración de Donald Trump un acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz y declarar un cese definitivo de las hostilidades, bajo la condición de que las negociaciones sobre su programa nuclear se pospongan para una etapa posterior.
La oferta, canalizada a través de mediadores en Islamabad, surge en un momento crítico donde el bloqueo naval implementado por Washington ha comenzado a asfixiar severamente las exportaciones de crudo iraní. El plan de Teherán es claro: detener la guerra y levantar el cerco sobre los buques en sus puertos, dejando la discusión técnica sobre el uranio para cuando la economía persa recupere el oxígeno perdido.
El dilema nuclear y la falta de consenso en Teherán
A pesar del anuncio, fuentes cercanas a las negociaciones indican que el liderazgo iraní enfrenta una profunda división interna. El ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí, habría confesado a mediadores de Pakistán, Egipto, Turquía y Qatar que en Teherán «carecen de consenso sobre cómo abordar las demandas estadounidenses» respecto a la suspensión del enriquecimiento de uranio por una década y el retiro del material ya procesado del país.
Por esta razón, la estrategia de Araqchí en sus recientes reuniones en Islamabad consistió en eludir la cuestión nuclear para centrarse en lo inmediato: el alto el fuego extendido y la normalización del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, un punto vital por donde circula gran parte del petróleo mundial.
La respuesta de Trump: Asfixia antes que diálogo
Desde Washington, la recepción de la propuesta parece ser, al menos públicamente, fría. En una entrevista reciente con Fox News, el Presidente Donald Trump dio a entender que su intención es «continuar con el bloqueo naval» que está paralizando la economía iraní. El mandatario confía en que la presión económica obligue a Teherán a ceder no solo en el ámbito bélico, sino también en el desarme nuclear en las próximas semanas.
Este lunes, Trump tiene previsto reunirse con su equipo de seguridad nacional para estudiar el estancamiento de las conversaciones. El clima se complicó este fin de semana luego de que EE.UU. cancelara el viaje a Islamabad de sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner, tras percibir una falta de voluntad inicial de Araqchí para dialogar directamente con la delegación estadounidense.
¿Un nuevo capítulo diplomático?
Araqchí, quien ya se encuentra en San Petersburgo, calificó su paso por Pakistán como “muy bueno” y señaló que las condiciones de Teherán para las negociaciones “son muy importantes”. No obstante, el jefe de la diplomacia persa no ha detallado cuáles son esas condiciones específicas, manteniendo el misterio sobre qué tanto está dispuesto a ceder Irán más allá de la apertura de Ormuz.
La propuesta iraní representa una apuesta por la supervivencia económica: vincular el fin de la guerra y el levantamiento del bloqueo al libre tránsito marítimo, intentando ganar tiempo en la carrera nuclear. La decisión final recae ahora en la Casa Blanca, que deberá evaluar si acepta un fin de la guerra «por etapas» o si mantiene la política de «máxima presión» hasta lograr una capitulación total de Teherán en todos los frentes.



