
El asesinato de un hombre en pleno casco histórico de la ciudad desató una ola de críticas de los ediles, quienes denuncian que la tragedia pudo evitarse. Advierten que la administración municipal ignoró las peticiones de seguridad permanente en un proyecto que, a menos de un año de su entrega, ya es foco de delincuencia y comercio ilegal.
El casco histórico de Iquique volvió a teñirse de sangre el pasado sábado, cuando una persona fue apuñalada mortalmente en la intersección de calle Tarapacá, entre Amunátegui y Juan Martínez. Pese a los esfuerzos del personal del SAMU que llegó al lugar, la víctima falleció en plena vía pública, transformando el sector de la recién remodelada platabanda en el escenario de un crimen que, para el Concejo Municipal, tiene responsables políticos claros por falta de gestión y previsión.
La indignación de los concejales no es gratuita. Según los ediles, el riesgo de que este millonario proyecto de mejoramiento urbano terminara convirtiéndose en una zona roja fue advertido desde el primer día, pero la respuesta de la administración fue calificada como «inoperante».
Cristian Barra: «No se trata de tener la razón, se trata de haber actuado a tiempo»
Uno de los más críticos fue el concejal Cristian Barra, quien recordó que el problema estaba identificado desde diciembre de 2024. “Lo ocurrido en la platabanda no fue un hecho aislado, ni inesperado. Fue un riesgo que ya había sido planteado y que no tuvo la respuesta necesaria”, sentenció.
Barra fue enfático en señalar que, si bien el proyecto es estéticamente «bonito», se advirtió de forma explícita que sin vigilancia terminaría siendo dinero mal invertido y tomado por el comercio ilegal. “Cuando se trata de seguridad, no se puede llegar tarde. Advertir no basta si no se toman decisiones a tiempo”, agregó, subrayando que la falta de urgencia de la Municipalidad de Iquique terminó por validar sus peores temores.
Carolina Valdés: «Este es el resultado de la inoperancia»
Por su parte, la concejala Carolina Valdés reveló detalles de las gestiones fallidas ante el municipio. Valdés aseguró que solicitó formalmente un punto fijo de Inspección Municipal en el sector, el cual «pusieron dos semanas y luego lo sacaron».
A pesar de haber insistido en reiteradas oportunidades junto al presidente de la Junta de Vecinos Coliseo para establecer una fiscalización permanente, la respuesta fue negativa. “Se insistió en varias oportunidades, hasta debate hubo y no quisieron. Este es el resultado de la inoperancia. Que lamentable”, fustigó la concejala, vinculando directamente la falta de presencia municipal con el trágico desenlace del sábado.
Néstor Gabriel Jofré: «La administración no comprende que se necesita mano dura»
En la misma línea, el concejal Néstor Gabriel Jofré insistió en que el sector requiere un control policial y comunal mucho más severo. “Ahí debiera haber un punto fijo de la seguridad ciudadana del municipio. Varios colegas, incluyéndome, lo hemos pedido para tener más control en seguridad, comercio ilegal y delincuencia”, manifestó.
Para Jofré, el problema radica en que “la administración municipal no entiende o no comprende que los vecinos del sector necesitan mano dura”. El edil lamentó que, a pesar de que el personal del SAMU brindó las primeras atenciones, la gravedad de las heridas de la víctima hiciera que todo esfuerzo fuera infructuoso.
Un proyecto bajo la sombra de la delincuencia
La platabanda de calle Tarapacá fue un proyecto impulsado por la Municipalidad de Iquique y entregado hace menos de un año con el objetivo de revitalizar el centro. Sin embargo, hoy se encuentra en el ojo del huracán. La falta de seguridad permanente ha permitido que el sector sea colonizado por el comercio ilegal y, ahora, por hechos de violencia extrema.
Tras el homicidio, los concejales anunciaron que seguirán insistiendo en medidas concretas y fiscalización permanente, advirtiendo que no permitirán que más sectores de la ciudad sigan cayendo en manos de la delincuencia ante la indiferencia de la administración central.




