
Un alarmante informe técnico firmado por el director (s) del Hospital Ernesto Torres Galdames revela un déficit que supera los $23.400 millones de pesos. Mientras los gremios denuncian la muerte de pacientes por falta de medicamentos y advierten movilizaciones, la dirección del recinto solicitó una inyección presupuestaria de emergencia para evitar el freno total de las operaciones.
La crisis en el Hospital Regional «Dr. Ernesto Torres Galdames» tocó fondo. Un documento interno oficial —el Memorándum N° 087/2026 firmado por el director (s) del recinto, Dr. Pedro Iriondo Correa— encendió todas las alarmas en Tarapacá al confirmar una insuficiencia presupuestaria severa e insostenible que dejó las cuentas operacionales del establecimiento prácticamente en cero al cierre de octubre.
El desglose del informe es categórico: el hospital requiere con urgencia una inyección de $23.463 millones de pesos para terminar el año. De ese total, $19.295 millones corresponden al Subtítulo 21 (gastos en personal) y $4.167 millones al Subtítulo 22 (compra de bienes y servicios de consumo). Sin esos fondos desde el Ministerio de Salud (MINSAL) y la DIPRES, el principal recinto asistencial de la macrozona norte no tiene cómo responder a sus obligaciones básicas.
La advertencia gremial: «Nos dicen que en noviembre no habrá sueldos»
Las reacciones desde el interior del establecimiento no se hicieron esperar. Susana Berríos García, presidenta del gremio de funcionarios de la ASFUNSHI del Hospital de Iquique y dirigenta afiliada a la Confenats, calificó la situación como caótica y confirmó la máxima preocupación que se vive en los pasillos.
«Se nos informa que es probable que en noviembre los funcionarios no tengamos sueldo porque el hospital no tiene dinero. El MINSAL hasta este minuto no ha mandado recursos, y si no los manda, no va a haber sueldo para los trabajadores. Todos los gremios nos estamos uniendo para defender a toda costa nuestro hospital y nuestras remuneraciones», denunció la dirigenta sindical.
Berríos apuntó además a la falta de respuestas políticas por parte del Gobierno local y la Delegación Presidencial, haciendo un llamado a parlamentarios como el senador Renzo Trisotti y la diputada Danisa Naranjo para que se sienten a conversar directamente con los funcionarios y no solo con los directivos de turno.
Pacientes graves en riesgo, quimioterapias congeladas y deudas con proveedores
La falta de liquidez no solo golpea la caja para pagar a los trabajadores; la atención clínica ya sufre estragos directos. La dirigenta gremial advirtió que la escasez de medicamentos e insumos es crítica, asegurando que existen pacientes graves que no alcanzan a recibir opciones de tratamiento y que «algunos hasta han fallecido» en medio de este escenario de desprotección.
Los datos del informe técnico respaldan la gravedad del panorama:
- Quimioterapias paralizadas: Existe una orden de compra urgente por $56 millones en medicamentos oncológicos que se encuentra retenida por falta de presupuesto. De no liberarse, el recinto se quedará sin stock para pacientes con cáncer.
- Proveedores al límite: La deuda acumulada con proveedores estratégicos escala a los $6.769 millones de pesos, manteniéndose retenidas facturas por $524 millones y órdenes de compra congeladas por más de $1.040 millones.
- Servicios críticos amenazados: Las empresas a cargo de la seguridad, alimentación del personal de turno, insumos de hemodinamia (cardiológicos) y transporte de médicos para atenciones domiciliarias advirtieron que congelarán servicios por no pago.
- Pabellones y emergencias: La falta de dinero mantiene paralizada la adquisición de insumos clínicos esenciales, prótesis y reactivos de laboratorio.
Lluvias, daños de infraestructura y un gasto que no frena
El informe del Dr. Iriondo aclara que el agotamiento de los fondos no responde a una administración irresponsable o a gastos desmedidos. De hecho, los datos muestran que el hospital aumentó las cirugías en un 39% y las atenciones de urgencia en un 7,6%, manteniendo el gasto presupuestario controlado con un incremento de apenas un 1%.
A este escenario asistencial masivo, se sumaron imprevistos climáticos y de infraestructura. A raíz de las intensas lluvias caídas en la zona en agosto, la administración tuvo que desembolsar $250 millones de pesos de su presupuesto operacional para reparar techos, ascensores y el resonador magnético. Asimismo, las continuas fallas en un edificio de más de 30 años obligaron a contratar servicios en clínicas privadas para no suspender los exámenes de escáner y resonancias de la comunidad.
Medidas de austeridad insuficientes y peticiones de auxilio
Desde 2024, la dirección del hospital aplicó un estricto plan de contención de gastos: redujo un 95,6% los tratos directos (compras a dedo), bajó un 77,6% las mermas por medicamentos vencidos, recortó un 28% los contratos de reemplazo y casi un 7% las horas extraordinarias. Además, aumentó en un 74% las compras por Cenabast para abaratar costos.
Sin embargo, el ahorro interno tocó techo. Ante esto, la dirección solicitó formalmente al Servicio de Salud Tarapacá interceder ante el Ministerio de Salud y la DIPRES para activar un plan de salvataje que contemple cuatro puntos clave:
- La transferencia de emergencia de $23.463 millones de pesos para saldar sueldos e insumos.
- La liberación de fondos retenidos o de emergencia (PPI) a favor del hospital.
- Garantizar un calendario seguro de pagos de remuneraciones, bonos y aguinaldos de fin de año para el personal.
- Ajustar un presupuesto real para el año 2027 acorde a la demanda clínica efectiva de la Región de Tarapacá.
Los gremios de la salud advirtieron que no descartan movilizaciones ni paralizaciones en las próximas horas si las autoridades del nivel central no entregan respuestas concretas.




