
Un informe reservado del organismo penitenciario reveló que los reos vinculados a la mega red de lavado de dinero mantenían pleno acceso a celulares y registros bancarios. Los allanamientos en Santiago 1, la ex Penitenciaría y Colina 1 evidencian que la estructura criminal continuaba activa tras las rejas.
Una profunda crisis en los sistemas de control y seguridad penitenciaria ha quedado al descubierto. Un informe reservado de Gendarmería de Chile documentó formalmente que una serie de imputados directamente vinculados a la red de lavado de dinero del Tren de Aragua mantenían una preocupante actividad delictiva desde el interior de los establecimientos penitenciarios.
El hallazgo se produjo de manera paralela a los masivos allanamientos ejecutados el pasado 2 de junio, en el marco de la denominada «Operación Tokio», un golpe policial que originalmente buscaba desbaratar los brazos financieros externos de la peligrosa organización transnacional, pero que terminó encendiendo las alarmas sobre el nulo aislamiento de los reos de alta peligrosidad.
Celda 37: El epicentro operativo dentro de Santiago 1
De acuerdo con los antecedentes recopilados, la declaración de un sargento primero de Gendarmería ante una investigación interna detalló los pormenores del procedimiento en terreno. Ese día, el personal de operaciones especiales participó en el allanamiento a la celda 37 del módulo 14 del penal Santiago 1.
En dicho espacio se encontraba recluido desde el mes de abril un ciudadano venezolano imputado por el delito de secuestro con homicidio. Al ingresar, los funcionarios descubrieron indicios flagrantes de que los sospechosos continuaban operando activamente, coordinando movimientos y manteniendo contacto fluido con el exterior pese a su condición de encierro.
El botín incautado: Tecnología y datos bancarios para el lavado de activos
El informe institucional consignó que los operativos de registro se extendieron de forma simultánea por tres de los recintos penales más importantes de la Región Metropolitana: Santiago 1, la ex Penitenciaría y Colina 1. En estos lugares se logró el decomiso de 11 teléfonos celulares y datos de cuentas bancarias de diversas entidades.
Estos elementos constituyen evidencia irrebatible de actividad operativa dentro de los penales, expandiendo de forma alarmante el espectro delictivo de los internos. Las indagatorias demuestran que los sospechosos no se limitaban a la ejecución de crímenes violentos en las calles, sino que utilizaban los dispositivos móviles para gestionar de manera remota los canales activos y flujos financieros vinculados al lavado de dinero.
Operación Tokio y los miles de millones bajo sospecha
Cabe recordar que la Operación Tokio, ejecutada a comienzos de mes, culminó con la captura de 14 imputados que fueron enviados a prisión preventiva. La ofensiva judicial se dirigió contra una sofisticada red económica que habría logrado blanquear la histórica cifra de más de $75 mil millones desde al menos el año 2022.
Un informe previo de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado (Brico) de la PDI, fechado el 29 de mayo, ya describía con precisión quirúrgica la peligrosidad de la banda, situando a uno de los principales detenidos como el encargado exclusivo de realizar tareas de inteligencia dentro de la estructura organizacional.
El sorpresivo hallazgo de comunicaciones en tiempo real y registros contables vigentes al interior de las celdas plantea severas interrogantes sobre la efectividad de los actuales mecanismos de control penitenciario y la real capacidad de vigilancia del Estado. Los expertos en seguridad coinciden en que la neutralización definitiva del Tren de Aragua requerirá, obligatoriamente, desmantelar de raíz tanto las operaciones externas como las comunicaciones ilícitas que persisten desde la reclusión.




