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DESTROZAN DE FORMA IRREVERSIBLE GEOGLIFOS ANCESTRALES EN LA PAMPA DEL TAMARUGAL POR TRÁNSITO IRRESPONSABLE DE VEHÍCULOS 4X4

El aislamiento geográfico de los milenarios geoglifos de Pinavane ya no es garantía para su conservación. La Fundación Paqarina emitió una denuncia formal al Estado exigiendo medidas urgentes de fiscalización, señalización y bloqueo de accesos para detener el daño patrimonial.

La memoria histórica y el patrimonio arqueológico de la Región de Tarapacá se encuentran bajo una amenaza crítica y sin precedentes. Los senderos de la Pampa del Tamarugal, que resguardan un legado invaluable de la humanidad, están siendo víctimas de un deterioro sistemático. En la zona existen cientos de geoglifos que no cuentan con registro oficial alguno, quedando en una situación de extrema vulnerabilidad ante el avance de la actividad humana desregulada y la falta de catastro institucional.

Entre este vasto universo de arte rupestre destacan con especial valor los geoglifos de Pinavane. Históricamente, la preservación de estas imponentes figuras antropomorfas y geométricas se había mantenido intacta y en un óptimo estado de conservación, gracias a lo inhóspito del terreno y a lo difícil de su acceso físico. Sin embargo, las dinámicas modernas y la proliferación de tecnologías de navegación y transporte han vulnerado esta barrera natural.

El fin del aislamiento: La destructiva moda de los vehículos todo terreno

El escenario actual es dramático. Los expertos y defensores del patrimonio han constatado que el aislamiento geográfico ya no es garantía de protección para los sitios arqueológicos. El auge del turismo informal y la falta de conciencia cultural han transformado estas zonas sagradas en improvisadas pistas de carrera y rutas de exploración extrema.

Este invaluable legado arqueológico ha sufrido graves afectaciones debido al tránsito irresponsable de vehículos todo terreno (4×4), motos y cuadriciclos, cuyos conductores ingresan a los perímetros protegidos sin medir las consecuencias de sus actos. El peso y la tracción de los neumáticos pesados destruyen de forma irreversible la delicada superficie del desierto y los trazos de la memoria ancestral, borrando líneas arqueológicas que tomaron siglos en consolidarse mediante la técnica de remoción de la capa superficial de la tierra.

Fundación Paqarina

Fundación Paqarina exige la intervención inmediata del Estado

Ante la gravedad del daño, los organismos de la sociedad civil han decidido pasar a la acción legal e institucional. Desde la Fundación Paqarina han puesto una alerta formal sobre esta preocupante situación ante las autoridades pertinentes e instituciones del Estado chileno, tales como el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y los ministerios responsables del cuidado, fiscalización y resguardo de estos sitios excepcionales.

«Es urgente que se adopten medidas efectivas de protección, señalización y bloqueo de accesos a los caminos ancestrales, con el fin de detener el deterioro del patrimonio», enfatizaron desde la organización, haciendo hincapié en que el daño sobre el suelo del desierto es perpetuo.

Un llamado a la acción antes de que sea demasiado tarde

La destrucción de los geoglifos en Tarapacá no solo representa una pérdida material para la ciencia y la arqueología, sino que constituye una herida abierta en la identidad de las comunidades locales y de los pueblos originarios que ven sus sitios sagrados profanados por fines recreativos.

La comunidad local y los activistas patrimoniales esperan que las denuncias de la Fundación Paqarina surtan efecto inmediato mediante la instalación de barreras físicas, el uso de tecnología de monitoreo satelital o drones, y un endurecimiento de las penas de la Ley de Monumentos Nacionales para quienes destruyan el patrimonio. De no actuar con la celeridad que el caso amerita, las futuras generaciones perderán para siempre el rastro de la memoria de los senderos del norte chileno.

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