BUQUE PAGA 4 MILLONES DE DÓLARES EN SUBASTA PARA SALTARSE UNA FILA DE 10 DÍAS DE ESPERA EN EL CANAL DE PANAMÁ

El cierre del estrecho de Ormuz por la guerra entre EE.UU. e Irán y la baja en los niveles de agua por El Niño desataron un embotellamiento histórico en la vía interoceánica. Los armadores prefieren ofertar fortunas en pujas diarias antes que asumir multas millonarias por retrasos en sus destinos.
La crisis en las rutas marítimas globales escaló a niveles insólitos. Un buque portacontenedores llegó a pagar la cifra récord de 4 millones de dólares en una subasta solo para saltarse la cola de espera en el Canal de Panamá, donde la congestión de embarcaciones ya genera demoras de hasta 10 días para cruzar entre el Pacífico y el Atlántico.
El escenario se volvió crítico por una doble presión sobre el comercio internacional. Por un lado, las interrupciones provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz y el bloqueo en el Mar Rojo obligaron a las navieras a desviar sus rutas hacia Panamá. Por otro, la llegada anticipada del fenómeno de El Niño volvió a reducir los niveles de agua del lago Gatún, obligando a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) a imponer restricciones de calado y hacer más lento el tránsito.
LA PUJA EN EL CANAL: PREFERIBLE PAGAR LA SUBASTA QUE UNA MULTA DIEZ VECES MAYOR
Con más de 110 barcos varados en las entradas del canal este miércoles, la desesperación de los armadores se tradujo en ofertas astronómicas. La ACP ofrece diariamente entre tres y cinco cupos a través de un sistema de subastas para buques sin reserva. Si bien las pujas normales solían rondar entre los 15.000 y 55.000 dólares, la alta demanda elevó el promedio a unos 400.000 dólares, registrando picos inéditos de millones de dólares.
El propio administrador del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, confirmó que la cifra récord correspondió al buque Seaspan Benefactor, una nave con capacidad para más de 10.000 contenedores. «El barco tenía una necesidad urgente de llegar a su puerto de destino. De no llegar, la penalización iba a ser 10 o 15 veces más grande; resultó más barato pagar la subasta que sufrir la pérdida del ingreso del otro lado», explicó Vásquez sobre la feroz competencia entre los navieros.
Otras naves han seguido la misma suerte: dos petroleros tipo Aframax llegaron a desembolsar 3 millones de dólares cada uno para no perder sus ventanas de entrega contractuales en Asia y Europa.
EL NIÑO VUELVE A AMENAZAR EL TRÁNSITO MARÍTIMO MIENTRAS SUBSISTE EL MIEDO A MÁS RESTRICCIONES
A pesar de los abultados cobros por subasta —que la administración califica como casos extremos que no superan el 5% de los tránsitos—, la situación económica de la vía interoceánica vive un auge paradójico. Durante los primeros nueve meses del año fiscal, los ingresos del canal crecieron un 17% e inscribieron jornadas pico con hasta 41 barcos cruzando por día, impulsados principalmente por el transporte de gas licuado de petróleo (GLP) y contenedores.
Sin embargo, el fantasma de la sequía de 2023 vuelve a rondar. La autoridad marítima ya anunció reducciones en el calado máximo permitido para finales de agosto, lo que obliga a los buques más grandes a llevar menos carga para no tocar fondo. La incertidumbre sobre si volverán a recortarse los cupos diarios de tránsito mantiene en vilo a las grandes cadenas de suministros a nivel global, mientras el conflicto en Medio Oriente continúa cerrado al tráfico en las rutas de la península arábiga.




