
Tras la lectura de una desesperada carta de una vecina, el cuerpo de concejales denunció la existencia de fuertes olores putrefactos y nubes de moscas que afectan a niños y adultos mayores en la localidad. La denuncia apunta a una inhumación superficial realizada sin protocolos de sanidad, lo que ha convertido el entorno del cementerio y la escuela local en un foco de insalubridad insoportable para los residentes.
Lo que debía ser un descanso eterno se ha transformado en una pesadilla para los vivos en el histórico pueblo de Soga, comuna de Huara. Durante la Sesión Ordinaria N°12 del Concejo Municipal, se dio lectura a una desesperada denuncia formal ingresada por Saray Castro Choque, nieta de residentes locales, quien expuso la indignación y afectación de salud que atraviesa la localidad tras la inhumación de una persona ajena al pueblo realizada hace aproximadamente un mes.
Un foco de contaminación a pasos de la escuela
La denuncia es categórica: el cuerpo fue enterrado en una sepultura prácticamente superficial y sin un debido resguardo sanitario. Esta negligencia ha desencadenado una serie de efectos devastadores para la convivencia diaria de los habitantes, la mayoría de ellos personas de la tercera edad:
- Insalubridad extrema: Se reportan fuertes y permanentes olores putrefactos que impregnan el ambiente, junto a una presencia masiva de moscas e insectos.
- Impacto en menores: El hedor ha llegado hasta el colegio del pueblo, obligando a niños y docentes a convivir con la contaminación ambiental durante la jornada escolar.
- Riesgo de salud: Vecinos como Don Jorge Choque Ramos, adulto mayor residente, deben respirar diariamente estos olores, generando una sensación de abandono por parte de las autoridades. Una pobladora, Celinda Gómez, intentó acercarse al lugar y resultó con su salud deteriorada, quedando tres días en cama tras inhalar los gases.
Tensión en el Concejo: «¿Derivar el papel quita el olor?»
La respuesta inicial del municipio, a través del Director de Seguridad, Jorge González, fue que la carta ya se encontraba en proceso de gestión para ser derivada a la Seremi de Salud, argumentando que el municipio solo administra el cementerio de Huara y no los de los pueblos del interior. Sin embargo, esta postura encendió el debate entre los concejales.
La concejala Lorena Baltazar fue enfática en criticar la burocracia: «Derivar el papel no quita el olor, no elimina las moscas, ni sella la parte donde está sepultada la persona». En la misma línea, recordó que según la Ley Orgánica de Municipalidades, la salud pública y la protección del medio ambiente son funciones privativas del municipio, por lo que la gestión territorial es responsabilidad directa de la administración local.
Por su parte, el concejal Edmundo Cáceres calificó la situación como «grave» y criticó que la administración no hubiera dispuesto una visita presencial inmediata para verificar el daño a los menores y ancianos.
Acciones urgentes ante festividades patronales
La urgencia es máxima, ya que se aproxima la fiesta de los Pueblos de las Cruces, evento que atraerá a visitantes de Arica e Iquique, aumentando el riesgo de una crisis de salud pública masiva. Los concejales solicitaron medidas paliativas inmediatas, tales como:
- Intervención de maquinaria municipal para asegurar la sepultura.
- Uso de cal para mitigar la emanación de gases y olores.
- Fiscalización in situ por parte de equipos de medio ambiente.
Finalmente, el concejal Joaquín Flores Moscoso, quien presidió la sesión, instruyó al alcalde subrogante, Juan Francisco Retamal, para que entregue una respuesta y acción a la brevedad ante esta emergencia que afecta al pueblo histórico de Soga.




