
Los ediles Martín Lonza, Carolina Valdés, Néstor Gabriel Jofré, Cristián Barra, Washington Maldonado y Domingo Campodónico ingresaron una dura carta formal al alcalde. Apuntan a resguardar la tranquilidad de los barrios residenciales, frenar las incivilidades nocturnas y recordar el grave episodio de 2025, cuando un menor de 14 años terminó hospitalizado por intoxicación alcohólica en el recinto.
A pocos días de que arranquen los festejos patrios, la tensión se trasladó directo a los pasillos de la Municipalidad de Iquique. Un grupo transversal de concejales —integrado por Martín Lonza, Carolina Valdés, Néstor Gabriel Jofré, Cristián Barra, Washington Maldonado y Domingo Campodónico— oficializó un requerimiento formal al alcalde para poner límites estrictos al funcionamiento de las fondas y ramadas ubicadas en la intersección de Avenida Tadeo Haenke con Héroes de la Concepción y el sector de Playa Brava.
La petición principal va directo al grano: establecer como horario máximo las 00:00 horas para el expendio y venta de bebidas alcohólicas en todos los eventos y ramadas que funcionen con autorizaciones especiales transitorias en dicha zona residencial.
El antecedente que encendió las alarmas: un menor intoxicado en 2025
Los ediles no llegaron con las manos vacías a presentar este requerimiento. En el documento ingresado, fundamentan la urgencia de la medida recordando episodios críticos ocurridos durante las celebraciones del año pasado.
Entre los hechos más preocupantes, citan el grave caso registrado en las Fiestas Patrias de 2025, cuando un adolescente de apenas 14 años sufrió una severa intoxicación alcohólica dentro del recinto de ramadas de Tadeo Haenke, debiendo ser trasladado de urgencia hasta el Hospital Regional de Iquique. Para los concejales firmantes, este antecedente demuestra la necesidad inminente de reforzar los controles de identidad en la venta de alcohol y acortar la ventana nocturna de consumo.
Miedo a la madrugada: ruidos, basura y pasajes convertidos en estacionamientos
Las quejas recogidas por los ediles provienen directamente de la Junta de Vecinos Playa Brava y los residentes de las calles aledañas, quienes año a año sufren el impacto directo de la fiesta.
Entre las principales externalidades negativas denunciadas por la comunidad destacan:
- Consumo desmedido de alcohol en la vía pública y alteración del orden de madrugada.
- Ruidos molestos que impiden el descanso de las familias a pocos metros de las fondas.
- Ingreso de personas ajenas y vehículos a pasajes interiores, convirtiéndolos en estacionamientos informales o zonas de consumo.
- Acumulación de basura, botellas y desperdicios en las puertas de las viviendas al día siguiente.
El plan de 14 puntos para resguardar el barrio
Para evitar que los vecinos paguen los platos rotos de la celebración, la carta enviada al alcalde detalla una batería de 14 medidas concretas de mitigación y seguridad que deberán coordinar la Dirección de Seguridad Pública, Inspección Municipal y Carabineros:
- Cierre temporal de pasajes: Disponer el bloqueo controlado de calles interiores residenciales durante las horas de mayor flujo nocturno, permitiendo el acceso exclusivo a residentes acreditados y vehículos de emergencia.
- Control vehicular y vallas: Instalar barreras, vallas y presencia permanente de Seguridad Municipal en los accesos para evitar que los pasajes se usen como zonas de fiesta.
- Refuerzo de patrullajes nocturnos: Intensificar las rondas preventivas e inspecciones especialmente entre las 22:00 y las 02:00 horas.
- Fiscalización de alcohol a menores: Exigir tolerancia cero y revisión estricta de cédulas de identidad en las fondas.
- Aseo inmediato tras el cierre: Implementar un plan especial de limpieza apenas concluya la jornada diaria para que las calles amanezcan despejadas de botellas y vasos.
- Canal directo con vecinos: Habilitar un nexo de comunicación expedito entre los dirigentes de Playa Brava y Seguridad Municipal durante todas las jornadas festivas.
En búsqueda de un equilibrio justo
Los concejales enfatizaron en el documento que estas exigencias no pretenden aguar la fiesta ni frenar la actividad económica de los fonderos, sino lograr un equilibrio real entre el derecho a la entretención y el derecho fundamental de los vecinos a descansar en un entorno seguro.
El requerimiento solicita además que la Dirección de Asesoría Jurídica informe a la brevedad sobre el mecanismo administrativo para fijar este tope de las 00:00 horas en los decretos de autorización, dejando la pelota en la cancha de la administración municipal a días de que comience el zapateo en la ciudad.




