
Durante la última sesión del Concejo Municipal, el jefe comunal cuestionó la baja participación ciudadana en la reciente movilización que rechaza la prohibición de circulación para vehículos pesados en los pueblos de la comuna. La autoridad apuntó a la falta de coordinación y llamó a recuperar la unidad frente a una medida que golpea directamente a los habitantes del altiplano.
La polémica por la resolución del Ministerio de Transportes que limita el tránsito de camiones y vehículos de carga pesada sigue generando coletazos políticos en la zona fronteriza. Lejos de mostrar un frente sólido, la reciente manifestación ciudadana dejó al descubierto profundas divisiones entre las autoridades locales y los dirigentes.
Durante el desarrollo del concejo ordinario, el alcalde Teófilo Mamani abordó abiertamente el impacto de la convocatoria y la respuesta de los vecinos. Con un tono directo, el jefe comunal lamentó la escasa repercusión en las calles y advirtió que la dispersión de esfuerzos debilita la postura del municipio ante las instancias regionales. «Si no nos paramos en esta oportunidad, esto se nos complicará el día de mañana», enfatizó la autoridad, recordando que hitos pasados como las marchas por la electrificación y la seguridad pública demostraron que la presión comunal solo funciona cuando se convoca a todo el territorio de forma masiva.
El trasfondo de la protesta y el cruce de críticas en el concejo
La movilización surgió como una respuesta urgente ante las restricciones impuestas a los transportistas y residentes que utilizan vehículos mayores en las rutas interiores. Sin embargo, la organización de la protesta provocó roces internos dentro del propio concejo municipal.
Durante el debate, varios ediles recriminaron la falta de información transversal y la improvisación en el llamado. Mientras algunos sectores impulsaron acciones legales por su cuenta, otros criticaron que no se socializó la convocatoria con la debida anticipación. «Nos enteramos por las redes sociales», señalaron algunos concejales al cuestionar la forma en que se gestó la movilización, evidenciando que las diferencias internas terminaron por fracturar una respuesta que debió ser estrictamente coordinada entre el municipio y las organizaciones sociales.
Estrategias divididas frente a un problema común
El malestar comunal no se limita a la falta de convocatoria, sino a la efectividad de las acciones legales y políticas que se están tomando en paralelo. Mientras un grupo de vecinos y autoridades recurrió a los tribunales mediante recursos de protección, otros actores han optado por oficios y declaraciones públicas por separado.
Para el alcalde Mamani, esta fragmentación corre el riesgo de politizar un conflicto que afecta transversalmente a la economía local y al libre tránsito de las familias colchaninas. «Hemos demostrado quizás la debilidad de estar un poco medio desunidos», advirtió el edil, haciendo un llamado a deponer rencillas políticas y a estructurar una mesa de trabajo conjunta que incluya a dirigentes, transportistas y parlamentarios para enfrentar las directrices emanadas desde el nivel central.
Próximos pasos y la urgencia de coordinar con el nivel central
El municipio busca ahora reconducir la estrategia institucional antes de que la restricción comience a estrangular el abastecimiento y la conectividad de los poblados más alejados. La idea sobre la mesa es unificar criterios jurídicos y técnicos para exigir al seremi de Transportes una revisión profunda de la normativa.
La tarea inmediata pasa por exigir audiencias con las autoridades regionales y la Delegación Presidencial, buscando que la voz de Colchane se escuche con un solo mensaje. El tiempo apremia para los habitantes del altiplano, que dependen críticamente de la circulación de carga y pasajeros para mantener viva la actividad comercial en medio de las complejas condiciones geográficas del norte grande.




