
La Asociación de Funcionarios Médicos del recinto hospitalario respaldó de forma unánime la cruda carta pública redactada por el intensivista Gonzalo Rojas. Desde el gremio alertaron que la falla del único equipo diagnóstico del recinto los obliga a derivar a pacientes críticos en ambulancias o ingresar a pabellón con absoluta incertidumbre, por lo que exigieron la llegada urgente de un segundo escáner y resonador de respaldo para la Región de Tarapacá.
El malestar en los pasillos del Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames pasó de los susurros a los comunicados oficiales. La Asociación de Funcionarios Médicos (AFUMED) rompió el silencio y respaldó punto por punto la carta pública que difundió el doctor Gonzalo Rojas, médico intensivista de la Unidad de Pacientes Críticos Adultos (UPCA) y del servicio de urgencias del recinto hospitalario.
Desde la agrupación catalogaron la acción del especialista como una denuncia «valiente», confirmando el oscuro panorama que enfrentan las cuadrillas médicas para atender las emergencias en el principal centro de salud de Tarapacá.
Decisiones a ciegas y exámenes afuera desde agosto
El diagnóstico del gremio médico coincide en un dato crítico: el principal hospital de la región completó dos meses operando sin sus equipos diagnósticos clave. Desde agosto, el recinto no cuenta con un escáner ni con un resonador operativos, lo que ha forzado a los profesionales a tomar decisiones médicas con un altísimo nivel de incertidumbre.
Esta falla técnica obliga al hospital a comprar exámenes en recintos privados o a subir a los enfermos más graves a una ambulancia para trasladarlos a otros puntos de la ciudad. Mientras esos trayectos se concretan, los profesionales deben decidir en cuestión de minutos si esperan los resultados con el reloj en contra o si ingresan directamente a pabellón a explorar con el bisturí lo que una imagen debió haber mostrado en la urgencia.
«Un médico que calla deja de ser médico»
La postura de AFUMED refuerza la cruda reflexión vertida por el doctor Gonzalo Rojas. En su testimonio público, el intensivista relató las complejas situaciones que se viven en la sala de espera de la urgencia, donde familiares aguardan respuestas que el personal de turno simplemente no puede dar al carecer de tecnología básica.
«Hay momentos en que un médico tiene que elegir entre la comodidad y su conciencia, y yo ya elegí», planteó Rojas en su carta, donde además criticó la facilidad con la que las autoridades locales se acostumbran a que en el norte del país la salud pública funcione con carencias estructurales que en la zona central serían un escándalo.
La exigencia de AFUMED: Equipos de respaldo para no depender de una sola máquina
Frente al riesgo vital que corren los usuarios de Alto Hospicio, Iquique, el interior y las caletas costeras que llegan al hospital regional, la dirigencia de AFUMED demandó acciones inmediatas y no parches provisorios.
El gremio médico exigió la reparación urgente de los equipos averiados y de toda la red eléctrica que abastece al recinto. Sin embargo, no se quedaron ahí: apelaron a las autoridades regionales a gestionar la llegada definitiva de un segundo escáner y un segundo resonador de respaldo. Para la directiva, la salud pública y la vida de la población de Tarapacá no pueden seguir dependiendo de la suerte o del funcionamiento de una única máquina.




