BOLIVIA PONE EL OJO EN ANTOFAGASTA Y APUESTA POR SU PUERTO COMO CLAVE PARA EL COMERCIO EXTERIOR

La Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASP-B) catalogó al terminal antofagastino como un punto logístico estratégico para mover sus mercancías. Desde el país vecino destacan la capacidad multipropósito del puerto, sus conexiones por tren y carretera, y la flexibilidad para recibir desde granel mineral hasta carga industrial de gran tamaño.
La búsqueda de rutas más eficientes para mover mercancías no se detiene en el cono sur. Bolivia volvió a poner sus fichas en el norte de Chile y esta vez el foco está sobre el Puerto de Antofagasta. La Administración de Servicios Portuarios – Bolivia (ASP-B) calificó a este recinto como una alternativa logística de alto valor para potenciar su comercio exterior y dinamizar el flujo de importaciones y exportaciones.
El guiño técnico del organismo boliviano no es casualidad. Responde a la necesidad urgente de diversificar los pasos fronterizos y optimizar los tiempos de traslado que enfrentan sus operadores comerciales diariamente.
Infraestructura multipropósito para distintos tipos de carga
Uno de los aspectos que más valoró la ASP-B es la versatilidad operativa de la terminal antofagastina. El puerto no se limita a recibir contenedores tradicionales; cuenta con áreas e infraestructura especializada para procesar carga fraccionada, granel mineral y proyectos de gran envergadura.
Esta flexibilidad resulta clave para sectores como la minería e industrias pesadas bolivianas, que requieren mover maquinaria de gran tamaño y volúmenes masivos de materia prima con estándares de seguridad internacional.
Rieles y carreteras: la ventaja de la conectividad terrestre
El puerto por sí solo no resuelve el problema si la mercancía queda varada en la costa. Por eso, la administración estatal boliviana enfatizó las redes de conexión que convergen en la capital regional. La combinación de rutas terrestres bien consolidadas y la red ferroviaria permite enlazar la terminal de Antofagasta con los principales corredores logísticos que conducen hacia las fronteras bolivianas.
Esa articulación entre trenes y camiones ayuda a destrabar cuellos de botella y acorta los tiempos de tránsito en la cadena de suministros, un alivio directo para el bolsillo de los importadores y exportadores.
Planificación y seguimiento en terreno para evitar retrasos
Mover toneladas a través de la cordillera exige precisión quirúrgica. La ASP-B recalcó que el trabajo en Antofagasta va acompañado de un monitoreo constante sobre las operaciones, lo que permite trazar la ruta de la carga paso a paso y corregir imprevistos sobre la marcha.
Con este diagnóstico en mano, la entidad boliviana lanzó un llamado directo a sus operadores de comercio exterior para que exploren y utilicen las instalaciones del puerto chileno. La meta es clara: sumar opciones operativas y asegurar que los productos bolivianos salgan al mundo sin contratiempos.




