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ASOCIACIÓN DE INDUSTRIALES DE TARAPACÁ ABORDA LA CONTRACCIÓN DEL 4,5% DEL PIB REGIONAL Y SU IMPACTO EN LA CADENA PRODUCTIVA

El gerente de la Asociación de Industriales de Tarapacá (AINT), Marcos Gómez, analizó los fríos números del Banco Central que marcan un retroceso en la economía regional durante el segundo trimestre. La baja en la producción de cobre arrastró a la industria, la construcción y los servicios, aunque el dirigente aclaró que responde a un ciclo operacional y llamó a potenciar a los proveedores locales para acelerar la recuperación.

Las cifras del Banco Central encendieron las alarmas en el mundo empresarial tarapaqueño. La caída del 4,5% en el Producto Interno Bruto (PIB) regional durante el segundo trimestre dejó al descubierto la enorme vulnerabilidad del ecosistema local cuando el sector extractor tropieza.

El menor rendimiento en las faenas del cobre frenó en seco la actividad económica de la región, arrastrando a sectores que ya venían golpeados como la construcción y la industria.

Para el gerente de la Asociación de Industriales de Tarapacá (AINT), Marcos Gómez, el fenómeno es fácil de explicar pero complejo de sobrellevar. «Es importante entender que la minería tiene un peso determinante en nuestra economía regional. Cuando disminuye su nivel de producción, no solo impacta a la actividad misma, sino que se transmite a toda la cadena de valor», explicó el dirigente gremial.

Proveedores y contratistas sienten el impacto en sus ventas y contratos

El freno en las faenas mineras no se queda metido en las faenas cordilleranas. La contracción se siente de inmediato en la franja urbana y en los barrios industriales de Iquique y Alto Hospicio, donde operan cientos de pequeñas y medianas empresas.

El frenazo afecta directamente a las pymes proveedoras, contratistas, empresas de transporte, logística y servicios de mantención industrial.

Desde el gremio industrial no esconden la preocupación por el impacto social y laboral que este tipo de cifras proyecta hacia los próximos meses. Una menor actividad productiva frena la contratación de personal, obliga a postergar inversiones planificadas y quita dinamismo a los negocios locales que dependen de las licitaciones con las grandes compañías.

Un ciclo productivo que debería normalizarse hacia fin de año

Pese al saldo en rojo que arrojó el informe del Banco Central, la lectura técnica de la AINT llama a la calma y descarta que la región esté entrando en un túnel sin salida. La clave está en entender la naturaleza de la caída.

«Parte importante de estas variaciones responde a ciclos operacionales y productivos de la minería, por lo que no necesariamente representa una pérdida estructural o una tendencia que se vaya a prolongar», aclaró Marcos Gómez.

Las fichas están puestas en el comportamiento del mercado durante el segundo semestre. La proyección del gremio indica que el PIB de Tarapacá seguirá pegado a la evolución del metal rojo: si las mineras logran normalizar sus niveles de extracción y procesamiento en la cordillera, la caída debería moderarse para cerrar el año con signos claros de recuperación.

La exigencia del gremio: potenciar a las empresas de la zona

Para que la remontada económica no se quede solo en los balances de las grandes mineras, la Asociación de Industriales insiste en que las grandes empresas deben jugar limpio con el territorio donde operan. El crecimiento no sirve si la plata se va para afuera.

«El desafío es que esa recuperación también llegue a las empresas proveedoras mediante una mayor participación en las contrataciones e inversión», enfatizó el líder de los industriales.

Como medida concreta frente a este periodo de vacas flacas, la AINT remarcó que resulta indispensable fortalecer los encadenamientos productivos locales. La meta inmediata es generar las condiciones operativas para transformar la riqueza del subsuelo tarapaqueño en un desarrollo real, sostenible y con mano de obra 100% regional.Las cifras del Banco Central encendieron las alarmas en el mundo empresarial tarapaqueño. La caída del 4,5% en el Producto Interno Bruto (PIB) regional durante el segundo trimestre dejó al descubierto la enorme vulnerabilidad del ecosistema local cuando el sector extractor tropieza.

El menor rendimiento en las faenas del cobre frenó en seco la actividad económica de la región, arrastrando a sectores que ya venían golpeados como la construcción y la industria.

Para el gerente de la Asociación de Industriales de Tarapacá (AINT), Marcos Gómez, el fenómeno es fácil de explicar pero complejo de sobrellevar. «Es importante entender que la minería tiene un peso determinante en nuestra economía regional. Cuando disminuye su nivel de producción, no solo impacta a la actividad misma, sino que se transmite a toda la cadena de valor», explicó el dirigente gremial.

Proveedores y contratistas sienten el impacto en sus ventas y contratos

El freno en las faenas mineras no se queda metido en las faenas cordilleranas. La contracción se siente de inmediato en la franja urbana y en los barrios industriales de Iquique y Alto Hospicio, donde operan cientos de pequeñas y medianas empresas.

El frenazo afecta directamente a las pymes proveedoras, contratistas, empresas de transporte, logística y servicios de mantención industrial.

Desde el gremio industrial no esconden la preocupación por el impacto social y laboral que este tipo de cifras proyecta hacia los próximos meses. Una menor actividad productiva frena la contratación de personal, obliga a postergar inversiones planificadas y quita dinamismo a los negocios locales que dependen de las licitaciones con las grandes compañías.

Un ciclo productivo que debería normalizarse hacia fin de año

Pese al saldo en rojo que arrojó el informe del Banco Central, la lectura técnica de la AINT llama a la calma y descarta que la región esté entrando en un túnel sin salida. La clave está en entender la naturaleza de la caída.

«Parte importante de estas variaciones responde a ciclos operacionales y productivos de la minería, por lo que no necesariamente representa una pérdida estructural o una tendencia que se vaya a prolongar», aclaró Marcos Gómez.

Las fichas están puestas en el comportamiento del mercado durante el segundo semestre. La proyección del gremio indica que el PIB de Tarapacá seguirá pegado a la evolución del metal rojo: si las mineras logran normalizar sus niveles de extracción y procesamiento en la cordillera, la caída debería moderarse para cerrar el año con signos claros de recuperación.

La exigencia del gremio: potenciar a las empresas de la zona

Para que la remontada económica no se quede solo en los balances de las grandes mineras, la Asociación de Industriales insiste en que las grandes empresas deben jugar limpio con el territorio donde operan. El crecimiento no sirve si la plata se va para afuera.

«El desafío es que esa recuperación también llegue a las empresas proveedoras mediante una mayor participación en las contrataciones e inversión», enfatizó el líder de los industriales.

Como medida concreta frente a este periodo de vacas flacas, la AINT remarcó que resulta indispensable fortalecer los encadenamientos productivos locales. La meta inmediata es generar las condiciones operativas para transformar la riqueza del subsuelo tarapaqueño en un desarrollo real, sostenible y con mano de obra 100% regional.

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