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PERÚ SE SUMA AL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS DE TRUMP MIENTRAS CHILE MANTIENE DISTANCIA Y EVALÚA SU ALCANCE

La presidenta Keiko Fujimori oficializó la integración de su país a la coalición continental Antidrogas impulsada por Washington tras reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio. En contraste, desde Santiago optan por la cautela y evitan compromisos vinculantes: el ministro de Defensa chileno marcó la cancha afirmando que el país «no es el patio trasero de nadie».

La visita del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, a la capital peruana trajo definiciones de alto impacto para el mapa geopolítico y de seguridad en el Cono Sur. Perú formalizó su ingreso oficial al denominado Escudo de las Américas, la coalición promovida por la administración de Donald Trump para combatir el narcotráfico, las bandas transnacionales y el crimen organizado.

El anuncio se concretó tras una cita bilateral en el Palacio de Gobierno entre Rubio y la presidenta Keiko Fujimori. La iniciativa busca articular a diversos países de la región mediante el intercambio de inteligencia, ciberseguridad, apoyo logístico y operativo directo entre agencias locales y organismos estadounidenses como la DEA y el FBI.

Fujimori defiende el acuerdo y garantiza la soberanía nacional

Para el gobierno peruano, el ingreso a esta plataforma multilateral representa una herramienta clave ante la expansión violenta de carteles como el Tren de Aragua o Los Choneros. “Nos va a permitir actuar de manera directa, vamos a ser socios y aliados”, enfatizó Fujimori tras la firma de los compromisos bilaterales.

Frente a las dudas surgidas por la posible llegada de militares norteamericanos a suelo peruano, la mandataria fue enfática en señalar que las atribuciones del Congreso se respetarán de manera estricta. “Cada vez que hay un ingreso de tropas a nuestro país se pide un permiso especial y esto se va a mantener. La soberanía de Perú está intacta”, aclaró la jefa de Estado.

Washington contrapone su presencia frente a la influencia china

El despliegue de Marco Rubio por Sudamérica no solo apuntó al combate policial y contra el lavado de activos, sino que envió un claro mensaje geopolítico. Estados Unidos busca contrarrestar la creciente presencia económica de Pekín en la región, marcada en Perú por megaproyectos como el puerto de Chancay.

Rubio recalcó que la Casa Blanca ofrecerá incentivos comerciales e inversiones transparentes a aquellos gobiernos que decidan colaborar estrechamente con Washington. “Es importante que un presidente le pueda enseñar a su pueblo que hay beneficio en asociarse con EE.UU., no solo en seguridad sino también en lo económico”, afirmó el diplomático.

La cautela de Chile: observador sin compromisos vinculantes

Una realidad totalmente distinta se vive al sur de la frontera. Aunque fuentes estadounidenses incluyeron en un comienzo a Santiago dentro de los firmantes iniciales del pacto en Florida, desde el Gobierno de Chile han sido enfáticos en descartar una integración plena al mecanismo.

La postura del Ejecutivo chileno se limita a una condición de observador o firmante de declaraciones de intenciones sin efectos operativos ni jurídicos. La señal más clara la dio el propio ministro de Defensa, Fernando Barros, al fijar el tono de la diplomacia nacional frente a Washington: “Chile no es el patio trasero de ningún país”.

Analistas internacionales confirman que mientras Lima apuesta todas sus fichas al respaldo logístico estadounidense, Santiago prefiere resguardar su institucionalidad autónoma y evaluar con pinzas los alcances de una coalición militar y de inteligencia liderada por la Casa Blanca.

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