
Un tenso operativo binacional se registró en la Frontera Norte luego de que autoridades chilenas concretaran la entrega de cinco efectivos militares bolivianos, quienes habían sido retenidos en territorio nacional tras ingresar de forma irregular en medio de un operativo contra el contrabando. La devolución de los uniformados se realizó bajo un estricto procedimiento de retorno fronterizo en el complejo limítrofe que conecta la localidad de Colchane con Pisiga.
La alerta fronteriza se activó luego de que la patrulla perteneciente al Grupo de Tarea Conjunta (GTC) «Huayllas» perdiera total contacto con sus unidades de comando mientras patrullaban el sector del Salar de Coipasa. Los uniformados altiplánicos cruzaron el límite internacional hacia Chile, lugar donde fiscales y policías chilenos procedieron de inmediato a su retención preventiva para aclarar las circunstancias de su presencia armada en la Región de Tarapacá.
Tras intensas coordinaciones diplomáticas y de seguridad, personal de la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile lideró el trámite de expulsión y entrega formal a la Policía Boliviana y personal de migración civil. El contingente liberado fue identificado como Jaime Cristhian Zeballos Soto, teniente de navío; Ramiro Álvaro Quisbert Vallejos, suboficial; Nelson Frank Catari Rodas, suboficial; Néstor Zapana Mamani, suboficial; y Luis Lenin Rodríguez Sanga, sargento segundo.
ARMAMENTO DE GUERRA Y VEHÍCULO QUEDAN BAJO CUSTODIA CHILENA
Pese a la entrega inmediata del personal militar extranjero para destrabar el conflicto fronterizo, el Gobierno de Chile mantuvo una postura firme respecto al equipamiento incautado. Las autoridades chilenas confirmaron que el vehículo institucional Toyota Land Cruiser permanece completamente incautado en la comuna de Colchane, donde se le realizarán los peritajes de rigor correspondientes.
Junto al vehículo, la PDI y la Fiscalía local mantienen bajo estricta custodia un arsenal compuesto por un fusil de guerra FAL y cinco pistolas de dotación individual, además de diversos equipos tecnológicos como cinco teléfonos celulares, una tableta y un computador portátil. Todo el material bélico y tecnológico seguirá retenido en Chile mientras duren las indagaciones judiciales, y su eventual devolución dependerá exclusivamente de los tratados internacionales vigentes entre ambas naciones.




