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EL NUEVO ENEMIGO ALADO QUE INQUIETA A ARICA: DETECTAN AEDES VEXANS EN LA DESEMBOCADURA DEL RÍO LLUTA Y ACTIVAN CERCO SANITARIO

El zumbido es casi imperceptible. Se confunde con el viento que sopla desde el Pacífico y con el rumor espeso del río que se abre paso hasta el mar, pero esta vez no es un sonido cualquiera: es la confirmación de que el mapa sanitario del extremo norte de Chile acaba de cambiar.

En la desembocadura del río Lluta, en la región de Arica y Parinacota, equipos de vigilancia epidemiológica detectaron la presencia de un nuevo mosquito del género Aedes. No es el ya conocido Aedes aegypti —vector del dengue y bajo Alerta Sanitaria en la zona—, sino otro: Aedes vexans.

Un hallazgo inédito para la ciudad.

El descubrimiento que activó las alarmas

Las primeras capturas se realizaron como parte de los monitoreos permanentes que mantiene la autoridad sanitaria. Las muestras fueron enviadas a laboratorio y luego confirmadas por el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP).

La identificación fue categórica: se trata de Aedes vexans, especie de comportamiento mayoritariamente silvestre, capaz de desplazarse largas distancias y adaptarse a ambientes húmedos y barrosos.

La seremi de Salud de la región, Marta Saavedra, confirmó el hallazgo y explicó que el foco está “circunscrito a la desembocadura del río Lluta y sus alrededores”, una zona donde confluyen agua estancada, vegetación ribereña y suelos saturados tras crecidas.

¿Qué tan peligroso es?

El Aedes vexans deposita sus huevos en sectores húmedos temporales: barro, charcos, áreas afectadas por inundaciones de ríos o canales. Cuando las condiciones son favorables, las larvas eclosionan masivamente.

La hembra —como en la mayoría de las especies del género— se alimenta de sangre de mamíferos, incluidos humanos. Sin embargo, a diferencia del Aedes aegypti, se le considera un vector secundario en la transmisión de enfermedades. Eso no significa inocuo. Significa vigilancia.

Y en Arica la palabra vigilancia tiene peso.

La región ya se encuentra bajo Alerta Sanitaria por la presencia previa de Aedes aegypti, lo que mantiene desplegados protocolos de control, monitoreo entomológico y campañas comunitarias desde hace años.

El operativo: control, mitigación y cerco

Tras la confirmación del ISP, la Seremi activó un reforzamiento inmediato de las medidas en terreno:

  • Intensificación de trampas y vigilancia entomológica.
  • Evaluación ambiental del sector ribereño.
  • Intervenciones focalizadas para eliminar potenciales criaderos.
  • Monitoreo permanente del perímetro identificado.

“Como Autoridad Sanitaria Regional, hemos activado y reforzado todas las medidas de control y mitigación en el sector, con el objetivo de resguardar la salud de la población”, señaló Saavedra.

El perímetro bajo supervisión incluye zonas de humedad constante, canales secundarios y áreas donde el agua permanece estancada tras crecidas.

La frontera invisible

El hallazgo ocurre en un punto geográfico estratégico: la desembocadura del río Lluta, corredor natural que conecta territorio rural, áreas agrícolas y sectores urbanos.

La capacidad de desplazamiento del Aedes vexans es una variable clave. Esta especie puede volar varios kilómetros en búsqueda de alimento, lo que obliga a ampliar el radio de observación más allá del foco inicial.

Qué debe hacer la población

Las recomendaciones no cambian, pero ahora cobran mayor urgencia:

  • Uso de repelente en zonas con presencia de mosquitos.
  • Eliminación de recipientes con agua acumulada en patios y jardines.
  • Mantención de entornos domiciliarios limpios y despejados.
  • Atención a síntomas febriles inusuales y consulta médica oportuna.

La autoridad sanitaria insistió en que la colaboración ciudadana es fundamental para evitar la proliferación.

“Continuaremos informando oportunamente cualquier actualización relevante”, afirmó la seremi.

Un escenario que evoluciona

Por ahora, el hallazgo está acotado geográficamente. No se ha informado de brotes asociados ni transmisión activa de enfermedades vinculadas a esta especie en la región.

Pero la vigilancia sigue.

En Arica, donde el clima desértico convive con microecosistemas húmedos y dinámicas transfronterizas, cada mosquito detectado es más que un insecto: es una variable epidemiológica.

Y en la desembocadura del Lluta, el zumbido ya no es solo paisaje. Es señal de que el control sanitario deberá ser aún más fino, más constante y más territorial que nunca.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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